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Worms: Una Gusanodisea Espacial

Las batallas de gusanos, al espacio y con Wiimote. ¿Funcionan?

Worms: Una Gusanodisea Espacial - Análisis

Por suerte, una vez se comprende tan extraña adaptación al mando de Wii, el juego mejora bastante, a lo que contribuye el modo para un solo jugador. Éste consta de misiones que, además de pedir las acostumbradas masacres, sacan a relucir las escasas pero entretenidas dotes plataformeras del juego o plantean puzzles más complicados de lo que parecen, mientras los gusanos van de planeta en planeta. Además, culmina cada mundo con un minijuego lo bastante entretenido como para poder pasar por una prueba final de Wario Ware. Con un par de tardes de duración, ayuda a adquirir práctica para las partidas con más gente y permite desbloquear más ítems para personalizar a nuestro equipo de gusanos al rejugarlo.


Y aunque haya una enorme lista de objetos que se pueden obtener de este modo, se echa mucho de menos poder conseguir nuevas armas. A la larga, el arsenal termina por hacerse monótono y poco vistoso, con pocos utensilios que no sean ofensivos y, sobre todo, sin armas de destrucción masiva. Sólo una nave que aplasta (bastante sosa en comparación con el burro de otras entregas) tiene un efecto parecido.

Quizá esta ausencia de hecatombes se deba al escaso número de gusanos por equipo: tres, Es algo que no se aprecia mucho en las primeras partidas, pero que a la larga va restando posibilidades al juego. No sólo limita la duración y profundidad de las batallas, sino que hace menos versátil el editor de escenarios.

Sí, esa herramienta que permite crear pistas propias. Una de las mejoras notorias del juego gracias a la excelente herramienta de dibujo que resulta el mando, y la variación de gravedad o tipo de suelo, además del típico viento, que permite la ambientación espacial. En resumen, una opción que podría dar pie a interesantes escenarios, incluso a partidas de tipo puzzle, pero bastante restringida por el tamaño de la pista, acorde con el número de soldados.

Antes de acabar, todavía quedan dos apartados importantes por ver. El primero, la estética, en la que no hay mucho que destacar. Menús y escenarios con el estilo cutre propio de la saga, pero que no son en sí malos: lo que les sienta bastante mal es el ambiente espacial que les han dado. Para compensar, la banda sonora cumple su cometido bastante bien.

El segundo, y más importante, es la carencia de modo online, como avanzamos en nuestras impresiones. Si se trata de un juego hecho para jugar con gente, en el que los mejores ratos siempre los pasas jugando contra un amigo, ¿por qué no está este modo? Ciertamente, no es lo mismo que quedar con gente, pero aún así es mucho mejor que luchar contra CPUs  una y otra vez. Hubiera sido un modo de prolongar mucho el juego (maś aún si hubiera incluido un chat, pese al rechazo de Nintendo hacia toda forma de comunicación mayor que oraciones simples).


Como conclusión, Worms: Una Gusanodisea Espacia es un juego poco elaborado, con buenas ideas pero mal adaptado a la sobremesa de Nintendo. Una entrega que, con armas más sencillas y menor número de gusanos intenta ser más accesible, aunque falle a la hora de ser manejado por culpa de algún uso del sensor de movimiento simplemente malo. En pocas palabras, un título con muchos de los inconvenientes de un juego dirigido a un público más casual, pero con pocas de las ventajas que esto conlleva.

Lo mejor:
-Modo un jugador entretenido.
-Gran cantidad de opciones para personalizar desbloqueables.
 

Lo peor:
-Falta de online.
-Pocas armas y poco hilarantes: la estética espacial no le acaba de sentar bien.
-Fijar la potencia del disparo es algo enrevesado, que incluso requiere entrenamiento.