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Wing Island

Estos gorriones no usan sus propias alas para volar. Acompáñales y relájate mientras puedas, porque no te lo van a poner nada fácil.

Wing Island - Análisis

Con Blazing Angels de Ubisoft y HeatSeeker de Codemasters, Wii se ha convertido en muy poco tiempo en un importante receptor de títulos de vuelo. El wiimando ha demostrado ser una gran herramienta para pilotar aviones, ofreciendo un control preciso y muy adecuado para el género. Desde Hudson Soft no han querido quedarse atrás, y nos ofrecen un juego mucho más tranquilo y pacífico que los otros. ¿Despegará con éxito o fallará en el intento?


A volar...

En la presentación de Wii en España pudimos probar por primera vez la propuesta de Hudson. Tuvimos muy buenas impresiones del control, que demostró ser preciso y agradable, ofreciendo una respuesta casi perfecta en todo momento. Todo un ejemplo a seguir.

Mucho ha llovido desde entonces y por fin tenemos entre manos la versión final. El control no ha variado un ápice desde entonces. Manejamos nuestra avioneta como si estuviéramos agarrando un avión de papel, inclinando el mando para que el aeroplano en pantalla simule el movimiento. La respuesta es exacta en este sentido, y mientras no haya ningún obstáculo en el camino, la orientación del aparato es calcada a la del wiimote. El control se completa con los movimientos rápidos del mando y los botones A y B. Agitando rápidamente el wiimote hacia un lado el avión dará media vuelta sobre el sitio donde esté, y dándole un empujón hacia adelante tendremos un turbo instantáneo que podremos usar cada pocos segundos. El botón B se reserva para las acciones especiales de determinadas misiones (capturar vacas, hacer fotos, soltar mercancía...). Si unimos el nunchaku a nuestro mando podremos utilizar su joystick para orientar la cámara. Un añadido que si bien no aporta mucho a la jugabilidad, permite recrearse mejor con el escenario.

El botón A se utiliza para los cambios de formación. Durante la mayoría de las misiones, un escuadrón de cuatro avionetas seguirá a la nuestra. Dejando pulsado el botón A y agitando el mando hacia una dirección, podremos cambiar la configuración de la formación. Moviendo el mando hacia atrás podremos adoptar la forma delta, mientras que proyectándolo hacia adelante tendremos todos nuestros aviones en línea. Esto resulta muy útil durante las misiones, tanto para esquivar obstáculos como para destruir globos. Por desgracia, en este punto radica uno de los aspectos negativos del control. No será raro confundir el movimiento de cambio de formación con el de giro 180º, aparte de resultar imposible maniobrar al mismo tiempo, algo que puede ser muy necesario en determinados momentos. No obstante esto puede ser subsanable con práctica y planificando los movimientos a tiempo.


Piririiipiiriripii. ¡A sus órdenes, señor!

 El modo de juego principal de Wing Island es el modo Historia. Tomaremos el rol de Sparrow Wing Jr, un pajarito que acaba de heredar de forma temporal la empresa de su abuelo, Alas S.A. Los personajes se comunican entre sí piando, al más puro estilo Banjo-Kazooie, aunque sin la gracia y el carisma del juego de Rare. Lo cierto es que el argumento es casi nulo y prácticamente podrían habérselo ahorrado. El modo Historia no es más que una sucesión de misiones que se desarrollan en diferentes islas, y al término de una se desbloquea la siguiente. Las misiones tienen una temática bastante variada: apagar incendios, fotografiar árboles, transportar madera... La oferta asciende a 27 fases distintas repartidas entre varias islas del archipiélago.

A diferencia de lo que pueda parecer en un principio, debido a las simplísimas misiones iniciales, el juego no es nada fácil de dominar. El control, aunque preciso y agradable a cielo abierto, puede volverse muy confuso cuando hay que maniobrar en espacios reducidos, especialmente al principio, cuando la capacidad de giro de nuestros aviones es muy reducida. Debido en gran parte a este problema, algunas misiones de Wing Island pueden suponer una auténtica pared de dificultad, una experiencia frustrante que, debido al carácter lineal del modo Historia, pueden bloquear al jugador irremediablemente, sin poder avanzar en el juego hasta poder completar la fase.