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Trauma Center: New Blood

Trauma Center vuelve en el que puede ser considerado el mejor título de la franquicia, pese a sus escasas innovaciones.

Trauma Center: New Blood - Análisis

Hace ya casi tres años que la nueva generación de consolas de Nintendo asistía al nacimiento de Trauma Center en Nintendo DS, de la mano de Atlus. En su momento supuso una gran innovación ya que pocos títulos habían abordado la temática del juego de una forma tan arcade y divertida, además de que hasta el momento ninguna consola habría podido ofrecer la experiencia a nivel de control que ahora ofrecía Nintendo con sus nuevas consolas. El juego fue un éxito en la portátil, lo que  trajo consigo un inevitable port para su hermana mayor de sobremesa, igual de notable que su versión portátil. Ahora nos encontramos ante un título que lleva lo mejor de las anteriores entregas de la saga un paso más allá, pero que sigue una línea continuista, sin aportar apenas novedades a la franquicia.

Esta vez nos pondremos en la piel de, Markus Vaughn y Valerie Blaylock, dos cirujanos que se encuentran destinados en una pequeña clínica en Alaska, pero que pronto verán como sus carreras profesionales toman un giro totalmente diferente por poseer una habilidad llamada "El Toque Curativo", que les permite tener éxito en intervenciones especialmente difíciles o inusuales. Este hospital remoto será el punto de partida de una historia que ha ganado en profundidad e interés respecto a la que ya ofrecieran los otros títulos de la saga. Para no desvelar mucho de la historia principal, sólo diremos que un peligroso y nuevo virus llamado "Estigma" ha afectado a alguien cercano a nosotros, y que la situación, obviamente, se va de las manos y acabamos viajando por medio mundo para encontrar una cura y erradicarlo completamente.

En esta primera etapa del título, los protagonistas deberán enfrentarse a diferentes situaciones que servirán como tutorial para familiarizarnos con la mayoría de instrumentos y procedimientos que constituirán el pilar jugable del título. Podremos utilizar a cualquiera de los dos protagonistas para llevar a cabo la operación. Realmente no notaremos ninguna diferencia a nivel jugable, salvo cuando tengamos desbloqueado el toque curativo, que serán ligeramente diferentes en cada caso. El toque de Markus ralentizará el tiempo permitiéndonos hacer más acciones en un menos tiempo, mientras que el de Valerie estabilizará las constantes vitales del paciente alrededor de 20 segundos, evitando así que muera.

 

Al igual que sus predecesores, New Blood ofrece una estructura lineal, que se puede resumir en: secuencias de diálogos que nos irán avanzando en la trama del juego y que terminan en una situación que requiere una intervención, tras ésto tendremos una reunión preoperatoria en la que nos informarán del estado de paciente y del procedimiento a seguir, en el caso de que se sepa cuál hay que seguir. Tras esta reunión entramos en materia, y comenzamos a operar.

Ya dentro de la operación, todo sigue más o menos igual que lo que ya se vio en su momento en Second Opinion para Wii. Si jugamos con Nunchunk, tendremos cada instrumento quirúrgico asignado a una dirección del joystick, a lo cuál nos acostumbraremos en un par de operaciones. El resto del juego se beneficia del puntero de Wii, que nos servirá para apuntar a la zona en la que queremos llevar a cabo nuestras acciones. Con el botón 'A' normalmente utilizaremos el material, y con el 'B' y el 'Z' realizaremos acciones tales como dar masajes cardíacos. El control ha sido muy bien implementado para que se sienta lo suficientemente intuitivo.