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Trackmania

Consume menos que un mechero, no contamina ni hace ruido… ¡es el coche del año!

Trackmania - Análisis

Quién no ha imaginado de pequeño que su coche de juguete recorría circuitos de ensueño improvisados con los elementos de casa o del parque? Seguro que casi todos los revogamers lo hicieron de chavales: aquel bólido a escala 1:72 que hacían volar por delante de sus ojos, mientras carraspeaban el rugido de su motor o incluso radiaban el salto espectacular que acababa de dejar boquiabierto a un público inexistente. Cuando había posibilidad, otros trastos y juguetes componían la pista de ensueño, y de ahí se pasaba a los Scalextric, luego al radiocontrol… y a los videojuegos.

La serie Trackmania se encargó de interpretar la primera de las formas en el mundo virtual: no es un simulador, no es un juego de competición ‘arcade’, no imita entornos de radiocontrol ni de Micro Machines… se centra en la creación de circuitos imposibles para que coches de juguete hagan esos saltos y piruetas que imaginan los críos. La mejor noticia es que la nueva versión preparada exclusivamente para Wii mantiene todo el potencial de la serie, incluyendo todas las opciones esperables en el equipamiento de serie.

trackmania wii screenshots

De hecho, Trackmania es un trabajo tan completo y dedicado que tiene el dudoso honor de demostrar hoy lo que se podía hacer en el terreno de las carreras en Wii, y además lo hace con muchos menos complejos que otras producciones de ‘gran nivel’, pese a contar con muchos menos recursos, nombre o publicidad. Su motor pasa sin hacer ruido, casi no se oye, pero al final rinde mucho más que los tuneados, los de la F1 o los de rallies de leyenda.

Hemos corrido con Trackmania a pantalla partida sin que se vuelva injugable, hemos competido online en un periquete, hemos descargado pistas de los desarrolladores de forma gratuita, hemos creado y compartido las nuestras propias, hemos jugado a veces con el volante, otras tipo NES, otras con el mando clásico o con el Nunchuk… y todo lo hemos hecho de una forma rápida, directa y muy divertida, faltaría más.

Estilo propio

Es cierto que los acostumbrados a los juegos de coches clásicos no verán a TM como una alternativa. Aquí no hay escuderías ni archiconocidos circuitos. Y los coches, más allá de la diferencia de respuesta entre cada categoría, nunca reaccionarán de forma realista, ni se abollarán ¡ni se tocarán entre sí! Pero machacar a este juego por ello sería juzgarlo por lo que no es.

El disco incluye cientos de pistas cortas para hacer medalla fulminando el crono. Alcanzar el oro o superar la marca del creador de cada circuito es un imán adictivo que casi pasa inadvertido: empiezas por probar distintos entornos y terminas obsesionado con hacer medalla en orden, pista tras pista, echando la tarde y la noche.

Sin pasta no hay compras y sin medallas no hay rango. Si quieres decorar tus coches a la última o si necesitas el loop último modelo para construir una pista y retar a un colega en tu propia creación, tendrás que rascarte el bolsillo. Y si quieres tener un nombre en casa u online, ahí tienes los rangos, incluyendo un ranking mundial en línea.