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La Torre de las Sombras (Lost in Shadow)

Un rayo de luz en las plataformas.

La Torre de las Sombras - Análisis

Uno de los motivos por los que Wii puede mantener la cabeza bien alta, es por haber desempeñado un papel importante en la revitalización de las plataformas en 2D. Hasta Wii, llevábamos un par de años sin que existiese una seria apuesta por llevar el scroll lateral de toda la vida a ninguna consola de sobremesa. El panorama actual es muy diferente: cada vez más plataformas, algunos basados en ideas particularmente originales, y no solo en WiiWare, sino que las estanterías tienen su buena ración en formato físico. Hudson ha elegido dichas estanterías para su propuesta: La Torre de las Sombras.

La Torre de las Sombras - Wii Review

Eres una sombra que ha sido separado de su dueño, y al contrario que la de Peter Pan, ansías volver con tu cuerpo original. Esta historia sirve de trasfondo en un plataformas donde lo de menos es la materia. Tus pies caminan sobre las sombras de cañerías y vallas, accionas palancas a través de sus sombras, las puntiaguadas sombras de los clavos de una verja pueden dañarte más de lo que por su inofensivo aspecto material podías pensar... a lo largo de todo el recorrido por la torre, lo material no es más que una parte del decorado en primer plano.

Hubiera sido un despropósito basar tu aventura en una sombra escalando y saltando de sombra en sombra si no se pudiera jugar con la luz para añadir novedades al juego. Afortunadamente no estamos ante tal caso, a medida que se sube la torre, se da oportunidad para modificar las sombras, con lo que consigues acceder a nuevas zonas u objetos. Ya sea moviendo una estructura metálica accionando una palanca para que proyecte una sombra que te permita llegar más alto, desplazando un foco de luz con el puntero para acercarte la sombra de una plataforma y poder saltar a ella o simplemente haciendo oscilar una lámpara colgante. Estas posibilidades, bien pensadas en general, son las que realmente identifican al juego entre el resto. No obstante, a medida que avanza la aventura, el factor novedad se diluye sin que los puzles relacionados con la iluminación experimenten una evolución en su dificultad. Se percibe una falta de ambición en desarrollar estas ideas, una fórmula que de haberse aprovechado mejor hubiera ocultado las carencias de La Torre de las Sombras.

Y es que como plataformas estamos ante un juego que peca de simple. La mecánica se reduce en recolectar tres orbes rojos para despejar una humareda negra que te impide el paso una y otra vez. Cada orbe de estos requiere una dosis muy reducida de exploración por niveles con un diseño poco destacable y de plataformeo básico, sin apenas más sobresaltos que los enemigos sueltos por la torre. Enemigos que al menos requieren cierta pericia por parte del jugador, ya que la vida de la sombra, basada en su peso (puesto que vas “engordando” unas décimas de gramo a medida que acumulas recuerdos repartidos por la torre), no da para muchos golpes y con tu espada no tendrás más remedio que acercarte para poder quitártelos de encima.