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Tony Hawk : Shred

El ejemplo perfecto de por qué acercar demasiado la experiencia en videojuegos a la vida real no tiene por qué ser más divertido que lo arcade.

Tony Hawk: Shred - Análisis

Muy bien, aceptémoslo, Tony Hawk ya no es lo que era. Lejos quedan las primeras entregas que revolucionaron el sector de los videojuegos de monopatines, con millonarias ventas y hordas de ansiosos fans por ver las novedades y los desafiantes escenarios de una nueva entrega. Con la saga Underground los títulos del celebérrimo skater tocaron un techo del cuál paulatinamente se ha ido alejando hasta estos momentos,  y el cuál ahora mira desde un pozo bien profundo del cuál esperemos algún día salga. Muestra de esta situación es la escasa información que en los diferentes medios especializados se puede encontrar de esta nueva entrega de la saga, de la cual apenas pueden encontrarse siquiera avances en la red.

El mayor atractivo de este Shred es el nuevo periférico que trae de serie, obligatorio para poder jugar a este juego, el precio del cuál asciende a unos 80 euros después de su anunciada rebaja. Si bien antes el reto de un juego de la franquicia era alcanzar cifras astrológicas de puntos encadenando trucos imposibles durante el mayor tiempo posible, en Shred el reto estará no solo en mantenerse encima de la tabla, sino en conseguir que el juego capte bien los movimientos que quieres hacer.

Y es que el gran problema de este periférico, que condena casi absolutamente al juego, es que necesita un radio de al menos 1,2 metros absolutamente libres de cualquier tipo de obstáculo, superficie reflectante, pared, y a veces parece que el propio aire. Un servidor despejó todo su salón, sacando mesita, y sillones casi al pasillo, y el título aun no quería detectar la tabla. Tras unos nada despreciables pero sí preocupantes 25 minutos, conseguí que el juego me permitiese jugar, y fue entonces cuando descubrí el resto de problemas que el periférico tenía por desvelarme.

Lo primero es que el nivel de exigencia para personas ajenas a los deportes de tabla es desorbitadamente alto. Si ya cuesta mantenerse encima de una tabla, aun lo es más tener que estar levantándola constantemente del suelo, morro hacia adelante, morro hacia atrás, agachándote para agarrar los lados de la tabla y demás. Esto, que uno podría pensar que funcionaría a las mil maravillas con un experto del skate, tampoco es así, ya que la mayoría de las veces la respuesta entre la tabla y el juego es demasiado lenta, o el juego interpreta otro movimiento que querías hacer, especialmente entre el binomio manual – ollie. Claramente, y como muchos habrán podido adivinar, aparte de no ser un juego apto para personas que no tengan su Wii en un salón moderadamente grande, tampoco es aconsejable para aquellos que vivan encima de alguien, ya que el aporreo de la tabla contra el suelo al realizar saltos, trucos, grinds, manuals y nose manuals será casi constante. Por si fuera poco, la tabla no es algo estático, sino que irá deslizándose por el suelo de la habitación, hasta que finalmente se descalibrará y nos obligará a parar de jugar para que vuelva a reconocer la dirección hacia la que queremos patinar.