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Tomb Raider Underworld

Lara Croft vuelve a la aventura en un juego que parece hecho a la medida de Wii. Veamos el resultado.

Tomb Raider Underworld - Análisis

Las pruebas son de lo más variopinto: desde cargarse una puerta con el gancho a forzar una cerradura con un soplete, pasando por encajar piezas en su lugar exacto o solucionar puzles propiamente dichos. Todos y cada uno de ellos se completa haciendo uso de las características especiales del Wiimote y aprovechando la precisión que los chicos de Eidos han logrado con el control.


En lo que conforma al apartado técnico, tenemos un Anniversary potenciado, con escenarios más grandes y vistas más espectaculares. Las animaciones son realmente fluidas y se convierten en ese pequeño detalle que agrada la partida. Lara cada vez parece más real, y cuando creías que ya no podía parecerlo más, te sorprende quitándose de la cara las hojas que salen a su paso o cansándose cuando lleva un rato corriendo sin parar. Eso sí, por una parte tenemos escenarios muy grandes y bonitos, pero por otra, hay algunas localizaciones vacías y con una calidad que dista de la media del juego.

Y por último, pero no menos importante, tenemos la historia, continuación directa de Tomb Raider Legend, salpicada con personajes de Anniversary. Para muchos será un punto en contra (recordemos que Legend solo salió en USA para GameCube), pero tenemos un par de vídeos introductorios con un resumen de todo lo acontecido en dicha edición para que no perdamos detalle de todo lo que va pasando. Por lo tanto, aunque se puede seguir perfectamente, no estaría demás tener fresca la historia de las dos últimas entregas, ya que podríamos decir que cierran una especie de trilogía.


Tomb Raider Underworld puede presumir de no ser un port más para Wii, si no una versión con extras exclusivos que la hacen diferente al resto, con mejoras técnicas y con un acabado relativo que da la sensación de que los programadores han cuidado con más mimo ésta que sus otras versiones. Eso si, se hace corto y nos quedamos con ganas de más, tanto por su duración como su dificultad. Tenemos más que Anniversary, más Lara, con puntos extras y correcciones, aprendiendo de los fallos cometidos anteriormente, aunque todavía sigue sin ser el Tomb Raider que haga que no tengamos la sensación de estar jugando a lo mismo, aunque nos guste.