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The Munchables

“... hay que comer bien y todos los díaaas, es una delicia, aprende a”…  pero ¿qué? ¡Verduras pirata!

The Munchables - Análisis

Namco nos trae un juego de comer verduras. Sí, como suena. Puede que haya un interesante juego medio plataformas medio arcade detrás, pero lo que es este Munchables es un juego para que los niños coman verdura. Pues eso, que vivan las ensaladas.

Detrás del concepto de juego se esconde una versión del del admirado Katamary y si me apuras hasta del viejo Pacman. Me explico. Del primero toma la exploración de niveles cambiando a escalas cada vez mayores, y del segundo, bueno, nuestros enemigos son verduras piratas del espacio, y hay encontrar la manera de podérselos comer y así hacernos más grandes. Está claro, ¿no?


La estructura del juego es completamente tradicional. Son ocho mundos-isla a superar, a base de llegar a la meta en la primera fase, alcanzar y derrotar al jefe de turno en la siguiente, y un enfrentamiento contra el rey de cada isla. Para ello tenemos nuestras habilidades de munchable, los personajillos protagonistas, que son comernos a los enemigos con el botón A, golpear a los que son más fuertes que nosotros con el B (y que se dividan en rivales de menor nivel), y agitar el mando para saltar. La precisión en el control no es el fuerte de este juego, pero en realidad tampoco es que haga falta, no se trata del típico plataformas en el que medir los  saltos, básicamente nos moveremos por ahí con el stick tragando todo lo que se mueve. Desde luego que no es una jugabilidad que no pudiera ser posible hace, digamos, unos cinco años. De hecho, nos dejan usar el mando clásico o el de Gamecube.

Hablaba antes de los niños porque sin lugar a dudas son el público objetivo de este juego. No solo la estructura simple de la jugabilidad, el arte de escenarios y criaturas, también el tratamiento del argumento, el humor y el carácter de los personajes recuerdan a los libros infantiles. El juego a penas ofrece veinticuatro fases, que se duplican ofreciendo nuevos retos al superar el último mundo. Recoger objetos especiales y lograr buenas puntuaciones desbloquea adornos puramente estéticos como sombreros, gafas o alguno más cómico, y eso alarga su vida útil. Al menos en manos de un jugador más bien inexperto, pues por supuesto, la dificultad está a la altura, casi todo el juego será un agradable paseo. La propia concepción de los piratas enemigos como hombres-hortaliza parece invitar a que los padres lo tengan más fácil a la hora de comer, familiarizando a los niños con esos alimentos. Y yo diría que funciona, después de echarte un par de fases hasta parece que se abre el apetito.


El resultado final es un juego que ofrece una diversión muy arcade, pero que se puede hacer repetitivo. Comerse los enemigos a puñados es divertido, y el motor del juego funciona bien al irnos haciendo más grandes. La única pega es el mundo siete, con más efectos de lo normal el motor sufre ralentizaciones. Las distintas fases, que sobre el papel son similares, en la práctica se sienten agradablemente diferenciadas gracias a la excelente ambientación y la acertada banda sonora. Como digo, un juego ideal para compartir con los más pequeños de la casa, incluso podemos ayudarles con un segundo mando disparando a los piratas.

La premisa inicial de The Munchables nos hacía pensar en un desquiciante juego apología del absurdo, y lo cierto es que casi es así, solo que nos queda la impresión de que podría habernos deslumbrado tanto como lo hiciera Katamary en su día, y ahí se ha quedado corto por ser demasiado conservador.

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