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Super Monkey Ball 3D

Monos en bolas de plástico, corriendo por circuitos y recogiendo plátanos. Y en 3D. True story.

Super Monkey Ball 3D - Análisis

Sin embargo, también hay que reconocer que hay elementos de otros Monkey Ball que se han perdido, el ejemplo más flagrante es el del salto, que aumentaban la dificultad y que han hecho que, si bien hay picos que pueden hacer que gastemos media docena de vidas, no hay nada fuera de lo común que nos haga tirarnos de los pelos.

Super Monkey Ball 3D se completa con otros dos modos de juego, completamente diferentes al tradicional. El primero es un juego de Karts en el que tendremos varios personajes y modelos de coches a elegir con los que correr por doce circuitos estructurados en tres niveles de dificultad.

Super Monkey Ball 3D Análisis Revogamers

Sin embargo, es completamente accesorio y apenas correremos en un par de carreras. Circuitos planos y sosos, sin apenas elementos que den vida a los escenarios. Tendremos los típicos power ups como cáscaras de plátano, gafas 3D que tapan media pantalla y nos impiden ver, turbos especiales... El control es bastante arbitrario y el coche se suele descontrolar, además de que el sistema de derrapes y turbos no está bien ajustado. Este modo de carreras mejora con el multijugador, pero no uno no deja de tener la sensación de que es un añadido sin demasiado sentido, que carece de profundidad y trabajo. Como curiosidad está bien, pero no debería sentirse como un adelanto de lo que los juegos de karts pueden dar de sí en Nintendo 3DS.

El otro juego que se incluye viene a ser una pelea a lo Super Smash Bros. con cuatro monos dándose de golpes en un escenario con plataformas, en el que al final gana el mono que tenga más plátanos cuando el crono llegue a cero. Ocurre lo mismo que con el juego de karts: es una curiosidad, que entretiene un ratito, mejora con el multijugador, pero que resulta completamente accesorio y obviable más allá del mero acercamiento para curiosear.

Super Monkey Ball 3D tiene un par de apuestas muy interesantes y definitivamente el control por sensores de movimiento le sienta de maravilla, salvo por el hecho de que interfiere con la percepción de las 3D. 90 circuitos, algunos complicadillos que dejan escapar un suspiro de satisfacción cuando los terminamos, pero que al final acaban sabiendo a poco. Se echa mucho de menos la posibilidad de saltar. ¿Tal vez para una segunda parte? Los minijuegos de carreras de karts y peleas de monos son prescindibles y olvidables.

¿Qué nota le darías a Super Monkey Ball 3D?