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Super Mario Bros. 2

El Mario que no existió en Japón.

Super Mario Bros. 2 - Análisis

Hay dos Super Mario Bros. 2. Uno es el japonés, una suerte de ampliación del primero, mucho más difícil y enrevesado. Por este motivo, las autoridades de Nintendo en América temieron que no fuera un éxito por allí, así que decidieron sacarse de la manga otro juego. Cogieron otro título llamado Yume Kōjō: Doki Doki Panic y cambiaron a los protagonistas para convertirlo en el nuevo Super Mario Bros. 2. Denostado por muchos, que lo ven como un título extraño y fuera de lugar dentro del mundo de Mario, lo cierto es que este juego no era en absoluto malo y le pesa más lo que no es que lo que realmente es.

El primer rasgo diferenciador de este Mario es que cada nivel podía ser jugado con cuatro personajes distintos, con características diferenciadas. Mario, Luigi, Toad y la Princesa Peach estaban disponibles al principio de cada nivel. Mario era el personaje más equilibrado de todos, Luigi tenía un salto mucho más alto (característica que ha conservado a partir de entonces en varios juegos), Toad era mucho más rápido a la hora de arrancar las verduras del suelo y, por último, Peach podía flotar unos segundos en al aire. La experiencia de juego cambiaba enormemente de un personaje a otro, ya que tenían inercias diferentes, velocidades de realizar acciones como saltar o sacar las verduras y hortalizas y todo esto es fundamental en un juego de plataformas.

El segundo punto diferenciador era la estructura de los mundos y las fases. Los escenarios eran mucho más ricos, tenían temática (mundo acuático, mundo de hielo, mundo en las nubes…), la historia estaba algo más elaborada y había mucha más variedad de enemigos, aunque faltaban los clásicos del primer Mario, como los goombas o las barras de fuego.

La estructura de los escenarios invitaba mucho más a la exploración, sin límite de tiempo y pudiendo retroceder en el scroll. Los secretos estaban más guardados y había un cierto componente rolero, pudiendo mejorar la vida de los personajes en cada nivel gracias a las misteriosas pociones mágicas y recogiendo champiñones viajando a un misterioso mundo alternativo. Los más avezados exploradores también recordarán que era gracias a estas pociones que también se podía encontrar la entrada a los atajos entre mundos. Del tirón, este Super Mario Bros. 2 se podía terminar en cosa de hora y media, pero con los atajos se acortaba la experiencia hasta la media hora aproximada.

Este Mario también es el primero en introducir variedad en los enemigos finales, con Mouser, un ratón con gafas de sol al que había que arrojarle bombas; Triclyde, una hydra de tres cabezas escupefuego; Clawgryp, un cangrejo con mala uva y, por supuesto, Birdo, el prime personaje transexual de los videojuegos. Los enemigos corrientes, como los shyguys o los albatoss también son exclusivos de estos juegos y no han vuelto a aparecer en otros juegos de Mario. Las únicas excepciones son Birdo, que ha tenido continuidad en los Mario Party, y los Bomb-Ombs, que ya son enemigos clásicos de la saga.

Pero Super Mario Bros. 2, a pesar de no ser un `verdadero´ Mario, dejó su legado en la saga. Los minijuegos para conseguir vidas, el poder elegir a varios personajes, el control de Luigi, las llaves en los niveles, aumentar el nivel de exploración y más detalle en los mundos para lograr una personalización más clara de los mismos.

Super Mario Bros. 2

Si bien Super Mario Bros. 2 puede ser visto como un párrafo aparte en la línea de juegos de Mario eso no significa que no sea un título malo en absoluto. Está muy bien equilibrado, tiene momentos realmente desafiantes y es francamente entretenido. Quizá tiene demasiados pocos elementos de conexión con los Mario de toda la vida, pero sigue siendo uno de los  mejores juegos que salieron para NES y uno de esos títulos que hay que revisitar de vez en cuando.

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