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Street Fighter II: The World Warrior

Recordamos Street Fighter II, el juego que puso de moda el énero de la lucha y uno de los mejores cartuchos de todos los tiempos.

Street Fighter II - Análisis

Street Fighter II es el padre de los juegos de lucha modernos. Mi primer recuerdo de este legendario arcade es, como no, de los salones recreativos, esos espacios que han desaparecido con el paso de los años pero que en mi juventud seguían siendo vanguardia de los videojuegos y donde se podían ver las mayores proezas gráficas.

Street Fighter II

Street Fighter II fue una revolución absoluta en el ámbito de los juegos de lucha. Su predecesor no era un mal juego (salvo por el mamonazo de Sagat, que era un combate prácticamente imposible) pero fue completamente eclipsado por el fulgurante éxito de su secuela, que se convirtió tanto en la inspiración como en el juego a batir para todos los juegos de lucha a partir de entonces.

Fue el responsable de que la época dorada de los juegos de lucha, que se convirtieron en los reyes del salón recreativo. A Street Fighter II le siguieron Mortal Kombat, Killer Instinct, King of Fighters, Samurai Showdown y una enorme lista de “imitadores” que encontraron su propio lugar en el olimpo de los juegos, pero que sin el clásico de Capcom habrían quedado nonatos.

Capcom lo dio todo con este juego: luchadores muy variados, escenarios espectaculares, una banda sonora más que inspirada (recordad: el tema de Guile va con todo) y un trasfondo para los personajes que le valió una serie de dibujos animados y varias películas con personas (peores que la traducción de Final Fantasy VII). Pero, sobre todo, destacó por una jugabilidad endiablada, por la popularización de los comandos de ataque y por sus adaptaciones domésticas, especialmente la de Super Nintendo, una verdadera obra maestra para su época.

Street Fighter II

Street Fighter II permitía escoger entre ocho luchadores (luego esta cifra se fue ampliando) completamente diferentes entre ellos (salvo Ryu y Ken, el dúo protagonista). Personajes grandes y magníficamente animados, cada uno con su propio estilo de lucha y golpes especiales. Las “magias” se convirtieron a partir de entonces en una norma. Mediante una combinación de flechas y botones uno era capaz de lanzar bolas de energía, hacer patadas giratorias voladoras, lanzarse en plancha o ejecutar una llave mortal… ¡incluso de teletransportarse!

Ryu, Ken, Chun-Li, Blanka, Honda, Zangief, Guile y Dalshim fueron los luchadores iniciales, al que más adelante hubo que sumar a los cuatro jefes finales: Vega, Bison, Sagat y Balrog (con su consiguiente baile de nombres en occidente para evitar la demanda de Mike Tyson). Más adelante incluso se añadieron nuevos luchadores en la última versión de Street Fighter II, Super Street Fighter II, con Cammy, Fei Long, T. Hawk y Dee Jay. Esto no eran salvo mejoras y retoques del juego original, mejorando los gráficos ligeramente, equilibrando a los diferentes luchadores y añadiendo algún que otro golpe nuevo.

Pero la base permaneció intacta. Posibilidad de enlazar golpes para ejecutar combos, las fases de bonus, personajes carismáticos, poderse pasar un juego de lucha con varios personajes, cada uno con su propia historia, y, sobre todo, la variabilidad entre los diferentes controles, ya que manejar al hiperlumínico Vega no tenía nada que ver con el pesado Balrog, que carecía de patadas, mientras que Ryu y Ken permitían una versatilidad de movimientos que contrastaba con lo limitado de Zangief, que sin embargo era devastador a cortas distancias.

Street Fighter II

Street Fighter II es uno de los mejores juegos de la historia, uno que ha sentado cátedra desde que saliera, en 1991, y que ha sido la brújula de Capcom para Street Fighter IV, el único juego que se ha podido acercar a este enorme clásico de lucha en cuestión de ventas, aunque no en popularidad. Un título espectacular, inacabable y que traen recuerdos de meriendas después de colegio, gritos y piques de lo más sanos.