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Star Wars: El Poder de la Fuerza II

¿Ser o no ser clon? Esa es la cuestión.

Star Wars: El Poder de la Fuerza II - Análisis


Me cuento entre los usuarios que disfrutaron a fondo de El Poder de la Fuerza, tanto en sus versiones Wii como en Alta Definición. Es cierto que aquél tenía carencias y defectos que le sirvieron para recibir malas críticas por todo el mundo, pero ofrecía todo lo necesario para que un buen seguidor de la saga galáctica disfrutara de lo lindo. Su guión llenaba el hueco entre los Episodios III y IV, explicando los inicios de la Alianza Rebelde, introduciendo sorprendentes giros de guión y presentando a personajes tan interesantes como el atormentado Starkiller o el cascarrabias General Kota.

Como obra completa y cerrada dentro del universo Star Wars, El Poder de la Fuerza era un nexo ideal entre las películas que no necesitaba (es más, ni admitía) continuación. Por eso, cuando el juego que nos ocupa fue presentado en los Spike's Game Awards del año pasado me mostré bastante escéptico.

Un año más tarde El Poder de la Fuerza II cae en mis manos en versión Wii, con el temor de que sea un producto nacido más por el ímpetu de explotar comercialmente la sub-franquicia que por el deseo de ofrecer algo nuevo y sorprendente. Y, lamentablemente, ha resultado ser el primer caso.


Segundas partes nunca fueron buenas

En este El Poder de la Fuerza, Starkiller se enfrenta a la dura verdad de ser un clon del original creado por Vader para ser su Aprendiz una vez más. Sin embargo, decide mantenerse fiel a sus valores y se lanzar a rescatar a Juno y reunirse con el General Kota y la Alianza Rebelde.

El argumento ha sido vagamente trazado, y en el camino para reunirse con sus seres queridos no ocurre nada reseñable que suponga un impacto dentro del universo de Lucas. Lejos quedan las conspiraciones y sorprendentes giros de guión de El Poder de la Fuerza. La historia, y eso incluye sus dos finales alternativos, resulta previsible, infantil y en última instancia, decepcionante.