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Spore Héroes (Spore Hero)

Creando criaturas a golpe de wiimote.

Spore Héroes - Análisis

Maxis nos sorprendió hace unos años con uno de las ideas más rompedoras para un videojuego de los últimos años: desarrollar una forma de vida desde su estado celular hasta el dominio de los viajes espaciales. Una gran obra que, si bien cayó en las garras del hype más salvaje, merece todo reconocimiento por la innovación que supuso y su buen hacer general. No sólo eso, logró hacer simpático y accesible un género con el que la compañía de Will Wright lleva trabajando desde hace décadas, la simulación y desarrollo de seres vivos.

Spore Héroes se presenta como un spin-off de la franquicia. No pretende ser una adaptación del juego de PC pero con wiimote y enormes carencias a nivel gráfico y en el juego online (que es la base típica de toda adaptación a Wii, ¿o no?). Este juego se desarrolla de una forma muy distinta, siendo en realidad una aventura de acción y plataformas con algún que otro toque RPG. Nos encontramos entonces, no con una galaxia online donde todo puede ocurrir, sino con un argumento establecido con principio y final. Veamos en qué consiste.



Crea tu propio héroe


Todo comienza cuando en uno de los tantos planetas del universo Spore cae una lluvia de meteoritos. La superficie del mundo se cubre de cristales rojos y azules. Los azules no parecen tener ningún efecto sobre las criaturas del planeta, pero los rojos parecen volver locos y agresivos a todos los seres que están cerca de ellos. No sólo eso, hay una monstruosa criatura llamada Zarkhator que parece tener planes aún más viles que el daño ya hecho. Sin embargo, de entre los meteoritos azules surge un huevo, y de él nace una criatura que resulta ser el antiguo enemigo de Zarkhator en su planeta original, y que a diferencia de los demás seres del planeta, es inmune a los efectos de los meteoritos rojos.

En Spore Héroes encarnaremos a esta criatura en su empeño de derrotar a su archienemigo y restaurar la paz en el mundo. Sin embargo, su aspecto no será siempre el mismo, sino que podremos ir modificándolo a nuestro gusto conforme a nuestras necesidades. Es en este punto donde vemos el toque RPG que se la ha dado al juego. Por el camino iremos recogiendo piezas nuevas para el editor de criaturas. Estas piezas suelen ir asociadas a habilidades que nos servirán para acceder a nuevas áreas. Es decir, si nos ponemos alas podremos planear hasta lugares anteriormente inaccesibles, y si mejoramos nuestras piernas podremos saltar más alto, por poner dos ejemplos. En definitiva, el objetivo del juego es ir localizando las piezas clave para introducirlas en nuestra criatura y así poder seguir avanzando en la aventura. Empezaremos con apenas un muñón con dos ojos y terminaremos con un complejo y terrible ser capaz de derrotar en combate a cualquiera.


Acerca del editor, se ha hecho un gran trabajo con él pues conserva prácticamente todas las funciones que teníamos en PC. El puntero del wiimote agiliza enormemente el trabajo en consola, siendo casi imposible alcanzar este grado de comodidad con un pad tradicional. Por el lado negativo, el renderizado de las texturas que le apliquemos a nuestro bicho no se producirá hasta que no salgamos del editor y la tengamos correteando por el mundo, lo cual puede ser muy molesto pues nos obligará a entrar una y otra vez en el editor si no nos gusta como queda. Otro detalle extraño, aunque no tiene porqué considerarse como un fallo, es que no importa dónde coloquemos las piezas de nuestra criatura para que los efectos de sus habilidades nuevas se apliquen. Es decir, podemos ponerle las alas en el trasero, o la glándula para escupir en los talones, que no importará en absoluto.

El trabajo de edición no se limitará a nuestro héroe. A lo largo de la aventura iremos editando la estatua del Guardián Legendario y en algunas ocasiones nos veremos en la situación de modificar el aspecto de otras criaturas para ayudarles. En un mundo donde los seres pueden utilizar piezas sueltas para modificar su cuerpo a voluntad todo es posible.