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Speed Racer: The Videogame

Muy rápido, pero sobre raíles.

Speed Racer: The Videogame - Análisis

 Por supuesto, para ganar a este juego también hay que ser rápido, y en ese sentido la ayuda llega de parte de los turbos, que se consiguen tanto golpeando a rivales como mediante una conducción impecable por el carril. El logro mayor es acumular los 4 impulsos posibles y liberarlos todos de golpe. Entonces, el coche alcanzará la mayor velocidad, será casi incontrolable (lo que no significa que se salga de la calzada) y todo en la pantalla comenzará a pasar muy deprisa y con un horroroso color violeta. De todos modos, y ayudado por la ausencia de un mapa revelador, a los pocos segundos de usar el superturbo los perseguidores volverán a hostigar tu parte trasera. Por otro lado, tampoco han puesto un retrovisor que permita saber cuándo están ahí detrás, por lo que podrás sufrir un ataque Car-fu en cualquier momento, comenzar a dar vueltas, y perder una decena de posiciones antes de darte cuenta de que la situación requiere un fuerte volantazo. Es este factor el único capaz de frustrar la partida a Speed Racer, por tanto, el que aporta mayor interés y sabor y lo saca de ser un juego de conducción monótona por circuitos de colores.

El principal problema del título es que ya no queda nada más. En pocas horas podrás completar sin excesiva dificultad los campeonatos repartidos en tres niveles, ya sea entre uno o dos jugadores. La única variación será la posibilidad de marcar al resto de corredores como amigos o enemigos, y decidir así contra cuántos rivales correr. Y además de eso, Speed Racer sólo incluye un modo de partida normal y otro contrarreloj. Lo peor es que el tipo de escenarios y de conducción, más cerca de la casualidad que de la simulación, no invitan a rejugar los circuitos en busca de nuevos tiempos.

 


Speed Racer
es una buena adaptación de la película, superior a lo que esta industria acostumbra, y el título que transmite mayor sensación de velocidad de todo el catálogo de Wii. Además, el sistema de golpeo es innovador y está bien implementado a los sensores de movimiento. Pero su sencillez impide que se transforme en un subidón de adrenalina y su corta duración que apenas sea aprovechable por un tiempo. Es un juego agradable, y que se disfruta al jugar, aunque solo sea para un alquiler de fin de semana o para forofos de Meteoro o de los hermanos Wachowski.