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Speed Racer: The Videogame

Muy rápido, pero sobre raíles.

Speed Racer: The Videogame - Análisis

Hay que reconocer que Speed Racer no es un juego cutre adaptado del mundo del cine para aprovechar su tirón mediático. Warner Bros. confió en el estudio Sidhe Interactive para sacar adelante un título con una calidad contrastada y que pudiese acompañar dignamente a la película dirigida por los hermanos Wachowski y apostó de inicio exclusivamente por las consolas Nintendo. Y el resultado en Wii es un juego de careras ameno, aunque muestre sus carencias.

 A pesar de contar con un guión ya escrito, la historia del manga, la historia de Meteoro con su Mach 5, no queda reflejada en el juego. Los desarrolladores han dado voz a los personajes de la película a través de unos bocadillos en la parte superior de la pantalla, pero su presencia se limita a pequeñas apariciones en los adelantamientos y en los golpes. Quizá para compensar, en la sección de contenido extraordinario hay material de la película. De todos modos, y aunque al acabar el juego -cosa fácil- no sepas ni quién era el protagonista, se permite seleccionar a muchos de personajes auténticos, cada uno con su coche perfectamente recreado y sus características de velocidad, potencia, aceleración y resistencia, que conformarán un plantel variado en el que elegir antes de pisar el ¿asfalto?

En cambio, Sidhe Interactive sí ha hecho un gran trabajo al adaptar el universo de Speed Racer según los Wachoswki. Las carreras tienen lugar en un mundo llego de tonos pastel amarillos, rosas, azules y morados, repleto de neones capaces de empachar hasta a la más petarda, muy semejantes al de la película. Los circuitos son escasos y también impredecibles, formados por largas rectas y curvas muy abiertas, con saltos, loopings y tirabuzones y unos importantísimos trocitos de suelo con miniturbo. Y la sensación de velocidad está muy bien conseguida y sin sufrimiento en la tasa de refresco, incluso cuando se alcanzan velocidades de avión y la pantalla empieza a sufrir deformaciones. Lástima que el apartado sonoro no acompañe para crear una atmósfera más completa. La banda sonora ha quedado en segundo plano para potenciar otros dos elementos, los comentarios de los personajes y el ruido de los coches. Ambos factores están implementados a la perfección y enriquecen el título, pero no son suficientes para aguantar durante toda la carrera. Algo de música electrónica hubiese sido una buena opción.

Pero lo más sorprendente de este Speed Racer no es que haya logrado convertirse en una adaptación visualmente digna de la película, sino que además incorpora un sistema de juego interesante y elaborado, donde el fallo principal es la sencillez para mantener el coche sobre la pista y unas barreras laterales exageradas que sólo los más brutos conseguirán saltarse. El control básico, que podrás aprender en un breve tutorial, es semejante al de otros títulos de conducción en Wii (e invita a usar el Wii Wheel): con el mando en horizontal, el acelerador en '2' y giros hacia los lados. Sin embargo, se ha añadido un completo sistema de cargas contra rivales que decidirán el puesto final en la carrera y en la clasificación del campeonato. Se trata de los Car-Fu, unos ataques -sin armas- que todos los vehículos pueden realizar y que  también se realizan con el sensor de movimiento combinado con la cruceta. Los coches saltan, dan volteretas, hacen tirabuzones, se giran 360 grados y hasta hacen palanca con el morro en culos ajenos. Estas habilidades, que son fáciles de aprender y de aplicar, aportan un punto extra de entretenimiento a las carreras y aportan equilibrio en la dificultad frente a la conducción de Scalextric. Son de obligatoria aplicación, llegar el primero a la meta, sino para conseguir unos puntos extra en la clasificación, ya que la acumulación de golpes también se puntúa. Además, los coches de dañan y a veces puede ser conveniente reventar a ese rival que va segundo en la general.