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Skate It

Hay que tener valor para subirse a esta tabla. Pero también para implementarla así. No hay problema: rómpete los dientes y disfruta.

Skate It - Análisis


El multijugador es el otro extra que intenta extender la experiencia, pero no tiene demasiada intención y las muy molestas cargas -que también afectan a los menús de juego pero que se olvidan mejor por tratarse de espacios más amplios- acaban por relegarlo a una curiosidad para una tarde de reunión. La Sala del Dolor (nos gustaba más "Wall of Meat") es el modo más capaz de sacar risas y de extender la fiesta. Aunque el juego no sea una maravilla de la ingeniería, las físicas responden y la torpeza de los novatos dará para facturas médicas que creías inalcanzables.




Poco a poco

Hay que agradecer que se lleve al mundo virtual un control tan analógico como el que ofrece el cuerpo sobre una Balance Board aprovechada en todo su esplendor, pero quizás en una disciplina como el skate, en la que hay que considerar muchas más cosas y levantar parte de los pies, habría sido correcto un modo intermedio de juego para poder atreverse sin frustración. Por otro lado, controlar con Wiimote y Nunchuck este juego de principio a fin es una experiencia refrescante, intuitiva y agradable. Es un buen ejemplo de las cosas que aún no se han hecho con los mandos, como una demostración light de lo que EA ya inventó con SSX. Por ello se echa en falta una idea intermedia, porque se puede demostrar a cualquier ignorante las bondades del Wiimote, pero no ponerle a patinar sobre la tabla.

Finalmente, se trata de un juego muy completo, algo feo, sí, pero con horas de experimentación, caídas y vídeos espectaculares. Horas que se van solas porque sabe enganchar como no lo hacían los títulos de skate del pasado, llenos de botones. Es difícil que alguien interesado en este mundo de las tablas no disfrute con Skate It. EA debería seguir puliendo la serie.