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Sengoku Basara 3: Samurai Heroes

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Sengoku Basara Samurai Heroes - Análisis

Reescribe la historia

Respecto a sus modos de juego, Samurai Heroes dispone de sólo de un par: Crónica de héroes y Batallas rápidas. En el primero de los dos corresponde al tradicional modo historia, con seis personajes disponibles que se irán ampliando a medida que se vayan completando las historias de cada uno. Estas crónicas a su vez estarán compuestas por un número determinado de batallas (pueden variar entre cinco y diez) que en su mayoría podrán ser escogidas por el propio jugador. Y una vez se ha completado una crónica, se abrirán nuevas rutas, con diferentes finales, con las que poder reescribir la historia de cada personaje. Por su parte, el modo Batallas rápidas consiste en revivir alguna de las batallas desbloqueadas en la Crónica de héroes con uno de los diferentes personajes (los niveles y armas se comparten en ambos modos).

En cuanto al planteamiento del juego, ha sufrido algunos cambios respecto a anteriores entregas de la saga. Si antes la dinámica se resumía en avanzar desde el punto de origen hasta el final del recorrido, donde se encontraba el jefe de turno y aniquilando previamente al ejército rival, ahora con la inclusión de un comandante dentro de una plataforma se ha añadido la opción de poder ir conquistando campamentos enemigos, mermando a su vez las fuerza de los principales rivales.Sengoku Basara Samurai Heroes Análisis La variedad sigue siendo prácticamente inexistente, pero el hecho de que cada conquista suponga una excusa diferente en forma de objetivos hace que no todo sea tan directo y simple. Unos objetivos que sirven para maquillarlo un poco, porque la práctica totalidad de las fases seguirán ese patrón pero cambiando el contexto, salvo en poco más de un par en las que la citada rutina dará paso a una competición equina, un cambio en el rol de atacante por el de atacado o el guiño al estilo clásico de la saga en ruta opcional del capítulo de Tenkai/Akechi Mitsuhide y Hideaki.

 

Técnicamente no se queda atrás

Otro de los cambios lo ha experimentado el apartado gráfico, que gracias a la adaptación del motor MT Framework Lite a Wii le ha dado a la versión de Nintendo un salto más que notable respecto a entregas anteriores. Los escenarios están bastante cuidados y con numerosos detalles que los diferencian los unos a los otros y los hacen bastante vistosos, aunque todo hay que decirlo, continúan siendo demasiado ‘pasilleros’. En cuanto a los personajes, estos gozan de un gran diseño, llenos de detalles y animaciones, incluidas las faciales ausentes en anteriores entregas y que provocaban que los personajes hablasen sin abrir la boca (ahora sólo uno de ellos sigue de ventrílocuo). También los soldados rasos cuenta con diseños propios y únicos según el ejército al que pertenecen, ofreciendo una buena variedad e incluso algunos de ellos podrán perder sus armaduras. Salvo los típicos problemas de popping que afectarán a algunos objetos del escenario y, principalmente, a los soldados que aparecerán de la nada (o atravesando paredes) a un metro de nosotros como si fueran fantasmas, el juego se mueve con soltura y sin ralentizaciones aún cuando la pantalla se llena de numerosos efectos visuales y explosiones. También es digno de agradecer que una vez eliminados los enemigos unos cuantos de estos yacerán en el suelo sin desaparecer rápidamente de la pantalla. Lógicamente, el nivel bajará cuando la pantalla se divida en dos a la hora de jugarlo en cooperativo junto a otro amigo.