Portada » Análisis » Sakura Wars: So Long, My Love

Sakura Wars: So Long, My Love

It's showtime!

Sakura Wars: So Long, My Love - Análisis

Lejos de ser aburrido, el sistema de juego es dinámico y cuenta con una buena dosis de interacción. De forma constante hay que dar respuestas entre las opciones que se nos presenten durante las conversaciones, con la dificultad de que contamos con un tiempo limitado, de forma que no podremos medir siempre con demasiado detenimiento el alcance de nuestras decisiones. Del instinto y capacidad de reacción de cada uno dependerá que salgamos lo mejor parados posibles. Y es que los resultados de nuestras acciones son muy importantes, en tanto que según sea la reacción que consigamos por parte de nuestros interlocutores, ganaremos o perderemos puntos de confianza con ellos consiguiendo una mejor o peor relación.  Esto que podría parecer banal, tiene una influencia directa tanto en el desarrollo de ciertas secuencias de la historia del juego, incluido el final, como en las estadísticas de nuestros personajes para la parte de combate.

Además para salir airosos en otras ocasiones habrá que completar con éxito pequeñas secuencias de "quick time events"; realizar una serie de tareas de forma determinada; e incluso en una respuesta elegir el grado de entusiasmo con el que respondemos. Todas estas formas de interacción añaden riqueza a la aventura, y consiguen evitar que caigamos en la monotonía.

Por otro lado, el juego es en parte lo que se conoce como un SRPG por turnos. Generalmente en la parte final de cada fase -cada una se estructura como si se tratase del episodio de una serie de anime- y tras desarrollarse el modo aventura, los miembros de la New York Combat Review pasan a pilotar unos robots de batalla conocidos como STARS para enfrentarse a sus también mecanizados enemigos.

Los combates se desarrollan en entornos tridimensionales, situados muchas veces en famosas localizaciones neoyorquinas como la estatuta de la Libertad o Times Square, y suelen dividirse en dos partes:  una terrestre y otra en que nuestros STARS se convierten en máquinas aéreas, siendo la mecánica prácticamente idéntica. En cada turno las unidades bajo nuestras órdenes disponen de un número limitado de movimientos que podrán utilizar para desplazarse, atacar, defenderse, curarse o realizar espectaculares ataques especiales, bien en solitario o de forma combinada. Conforme la historia avanza, en cada combate suelen incorporarse nuevos personajes y opciones, lo que, junto a un diseño variado de los escenarios y situaciones de combate propias del género, consigue  que esta parte del juego tenga profundidad y no pueda tacharse de repetitiva. La dificultad de los combates no es excesiva, si bien habrá que prestar atención y plantear con cuidado la estrategia, si no queremos tener que repetirlos alargando innecesariamente las veinticinco horas que puede costar completar el juego por primera vez.

Por un momento alguien podría pensar que Sakura Wars tiene una estructura parecida a los Fire Emblem, con una serie de diálogos que sirven de presentación y nudo de las batallas a librar. Nada más lejos de la realidad: el modo aventura tiene entidad propia y en ocasiones es hasta más largo y relevante que la parte de RPG. Sin embargo, si algo cabe destacar es el brillante equilibrio entre las dos modalidades del juego, la aventura y el combate, interdependientes y sin que una prevalezca de forma clara sobre la otra.