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Safecracker: The Ultimate Puzzle Adventure

Prepara las ganzúas, resuelve la combinación y adivina la contraseña... Una de darle al coco marchando.

Safecracker - Análisis

El control del juego es básico a la par que sencillo. Con el Nunchuk procederemos a girar la cámara arriba, abajo o hacia los lados en un campo de 360 grados. El Wiimote en cambio servirá como puntero para dirigirnos a un lado u otro de la mansión. No contamos con libertad de acción alguna en ningún momento, no nos podemos mover por las estancias. Las acciones son fijas y nos llevan de un punto concreto a otro o a una nueva habitación. Así mismo la interacción será prácticamente nula, el puntero del Wiimote nos indicará los objetos que podremos inspeccionar, y nada más.

 Vayamos ahora a lo que verdaderamente toma el protagonismo de este juego: los puzles. Tendremos que superar unos 30 en total, con resoluciones dispares y disparatadas. Ninguna caja fuerte es igual a a la anterior. Tendremos que juntar colores, reconstruir una imagen, encontrar el orden correcto, conectar circuitos de un modo concreto, descifrar códigos... Como todo juego de este tipo en muchas de las ocasiones nos serviremos del ensayo y error, en otras será la suerte la que nos ayude a base de ir toqueteando aquí y allá. Pero en muchas, muchas ocasiones nos frustraremos como pocas veces antes. El nivel de dificultad es rematadamente desmesurado. Ya no solo por la falta de pistas para resolver alguno de los retos, sino porque en ningún momento se nos presenta qué debemos hacer y en muchos de ellos la lógica a la que se agarran es cuanto menos cuestionable. Llegamos, vemos y nos toca suponer cómo hay que resolverlo. Esto nos llevará repetidamente a pensar que nos hemos dejado algo por buscar o una pieza por recoger o una clave escondida por encontrar. ¡Pero no! Quien ideó este juego era alguien con muy mala leche, que tenía algo en contra de las  neuronas ajenas y decidió crear este título para exterminarlas. Es desquiciante como pocos. Y no porque sea más o menos difícil requiriendo de mayor pericia por nuestra parte. Es que el juego parece pensado para no ser acabado. Si queréis un reto probar a pasároslo sin ayuda de guía. No por ello sobra reconocer que muchos puzles están muy bien pensados y que harán sudar la gota gorda al jugador más sesudo.

 Como recomendación personal decir que si vais a jugar a este juego, hacerlo con la funda de silicona del Wiimote. Ahora entiendo su uso creerme. Si no os da por tiraros de los pelos o acordaros en la madre de alguien, vuestro mando os agradecerá esa gomita protectora.

Sólo escucharemos una voz en toda la aventura, la de nuestro protagonista. Monólogos en perfecto "shakespeariano" subtitulados, eso sí, a la lengua de Cervantes. Lo malo es que no se nos deja saltar esos momentos, así que cuando releamos una carta o una nota leída con anterioridad tendremos que esperar a que nuestro manitas acabe.

 Safecracker no hará historia ni será recordado pasado el tiempo, pero viene a hacer relleno dentro de las aventuras gráficas como las de Agatha Cristie, y más concretamente en la vertiente de los puzles, donde hasta hora imperaba en soledad Zack & Wiki. No alcanza su calidad ni por casualidad pero cubre la vertiente mas realista que el juego de Capcom optó por dejar de lado.

En definitiva un juego, decente, correcto, bien realizado al que le pesa la dificultad, la nula variación respecto a la propuesta original, lo lineal de la propuesta y la poca o rejugabilidad que ofrece si es que llegamos a pasárnoslo siquiera una vez.