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Runaway, The Dream of the Turtle

Brian Basco, o la aventura a la española.

Runaway 2: The Dream of the Turtle - Análisis


Siendo el tipo de juego que es, hay que hablar de los personajes y los diálogos. Brian Basco, nuestro protagonista, ha cambiado desde la anterior aventura, aunque sigue gozando de su inefable sentido del humor ante la adversidad. Pospuestos sus planes de doctorado, ahora vive unas vacaciones junto a Gina, la coprotagonista del primer Runaway y que una vez más será la detonante de toda una odisea con surferos, militares, arqueología, piratas, y sobre todo carismáticos, peculiares e interesantes personajes, incluyendo algunos de los más grandes del primer Runaway. Los diálogos con los personajes nos harán partícipes de sus obsesiones y carácter, y están escritos con ingenio y ese sutil sentido del humor que puebla toda la obra, que en ocasiones no duda en cargar contra la misma esencia del propio juego. Los más atentos encontrarán mil y una referencias (algunas realmente detalladas) al cine, la televisión y demás cultura popular: desde Apocalypse Now hasta Lluvia de Estrellas, pasando por los anuncios invernales de Cocacola, el mítico Secret of Monkey Island, La Guía de Autoestopista Galáctico, Indiana Jones, Doctor en Alaska, Arma Letal o Jungla de Cristal, entre muchas otras.


Y ahora hablemos de aspectos más técnicos, donde residen las principales pegas de este juego. Por un lado tenemos un sonido espectacular, con multitud de efectos ambientales que te sumergen en la situación y aportan riqueza a los hermosos fondos ilustrados (y por ello estáticos). Además, el juego cuenta con un doblaje en castellano de lujo. Pero por otra parte tenemos la baja resolución del juego, que sólo funciona a 576i y que es una complicación a la hora de investigar el escenario para encontrar los objetos más pequeños. De hecho, será esto probablemente lo que más os haga acudir al sistema de asistencia, aunque como nunca nos revelan lo que nos falta, sino que nos dan una pista, la diversión no se chafa como mencioné antes.

Otro problema tiene que ver con el mando de Wii. El juego se controla como si fuese un ratón, utilizando el puntero y los botones A y B para las diferentes acciones disponibles, pero como el mando de Wii no reposa sobre la mesa, y la resolución de pantalla no ayuda, a veces resulta un poco incómodo apuntar a lugares que exigen cierta precisión. En cualquier caso no quiero dar la impresión de que el juego es injugable ni mucho menos, pero, sobre todo al principio mientras uno se habitúa, puede ser desagradable. Por otra parte, no hay pruebas diseñadas al efecto para las capacidades de movimiento del mando de Wii, el juego es igual que en su versión PC. Lo cual desde mi punto de vista es un acierto, pues el juego podría perder coherencia introduciendo elementos en una fórmula que se ha comprobado muy efectiva y divertida en los ordenadores.


En resumidas cuentas, Runaway The Dream of the Turtle es una buena aventura gráfica con capacidad para divertir tanto al neófito como al veterano, aunque si tenéis la versión PC (¿os he comentado lo que me gusta esa edición?) no existen demasiados alicientes para jugarlo en la máquina de Nintendo. Su narrativa de calidad, más madura de lo que es habitual para el mundo de los videojuegos, el sentido del humor, sus encantadores personajes y su accesibilidad son sus principales bazas a favor.