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Retroanálisis - Wario Land 3

Los problemas de los demás no me importan, pero si hay tesoros de por medio… ¡A la aventura!

Retroanálisis - Wario Land 3 - Análisis

Wario nació como un enemigo final muy anecdótico en Super Mario Land 2, pero Nintendo quiso darle protagonismo a este personaje en el siguiente juego que tenían entre manos para GameBoy, y fue recibido por prensa y jugadores con los brazos abiertos. Pese a ser una nueva cara, el título recordaba demasiado a los de Mario, así que optaron por darle más personalidad en las dos entregas siguientes de esta saga que estaba cociéndose y que tuvo el honor de ser la cara plataformera de GameBoy Color.

Wario Land 3 nos lleva de nuevo a encarnar al bigotudo más avaro de todo el mundillo, pero esta vez no hay ciertos piratas creando problemas y su castillo está tranquilo. Wario va en avioneta buscando riquezas y oportunidades, como siempre, cuando se estrella en una isla y el destino quiere que encuentre una caja de música muy bonita, pero sobre todo y mucho más importante, con pinta de valer mucho dinero. Dicho artefacto resulta ser mágico y absorbe a nuestro protagonista en su interior, donde un ser en la sombra nos pide que lo liberemos entregándole cinco artefactos musicales - cosa que tampoco es que nos importe demasiado -, pero cuando nos comenta que todos los tesoros que encontremos podremos quedárnoslos, decidimos explorar el mundo de la caja musical en busca de todo lo que podamos hallar con algo de valor (¡ah! y también esos artefactuchos).

A diferencia de lo que se solía ver en otros plataformas, Wario Land 3 nos ofrece sólo veinticinco fases, pero todas ellas con un factor de exploración importante y con distintos tesoros que conseguir – al estilo de las estrellas de Super Mario 64. Para obtenerlos tenemos que encontrar sus cofres y también las llaves necesarias para poder abrirlos, con lo cual tenemos dos tipos de objetos importantes que encontrar. Cada fase tiene cuatro combinaciones de llave-cofre catalogadas por color (gris, rojo, verde y azul) donde el primero de ellos es el más simple de encontrar; y el último, el que requerirá una visita al nivel mucho más adelante.

Wario Land 3

Pero espera, ¿no se pueden coger todos los tesoros de una fase de primeras? Aquí es donde entran en juego dos factores muy importantes en este título: los Power-Up y los tesoros modificadores. De primeras, Wario es un completo inútil y no podrá coger enemigos ni romper bloques saltando (el pobre no sabe qué le pasa, debe ser culpa de esta maldita caja), pero ciertos cofres albergan mejoras que harán que poco a poco nuestro héroe de gorra amarilla vuelva a estar en completa forma, y que incluso sea capaz de hacer más cosas de las que podía. Estos Power-Up nos permiten ir por caminos que parecerían de otra manera imposibles, y así acceder a lo más importante: más tesoros.