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Super Metroid

La soledad de la cazadora.

[Retroanálisis] Super Metroid - Análisis

Cuando resolvemos una situación especialmente complicada y que nos ha traído de cabeza durante mucho tiempo, la sensación de triunfo se dispara. Super Metroid, aquí, es un maestro. Es un juego con la capacidad de conseguir que el jugador se sienta inteligente, que le han puesto un reto a la altura y que lo ha superado. Que no le han tratado como a un imbécil que necesita ser guiado constantemente para que no se frustre, pobrecito él. Aquí no hay línea de puntos que marca el camino ni una X que indique el final de la búsqueda.

Esta sensación de logro comprende tanto el esqueleto principal del juego como la infinidad de extras que hay repartidos por toda la superficie de Zebes. Y no sólo se consigue al derrotar a un enemigo final correoso, sino cuando se descubre un pasadizo secreto y se encuentra una pieza de equipo perdida. No todo es matar: en Super Metroid es mucho más importante la exploración. La única concesión que permite es un mapa para que el jugador se guíe en un su odisea, y se agradece, ya que el mapeado es ciertamente enorme.

[Retroanálisis] Super Metroid

Sola ante el peligro

Todo en Super Metroid está diseñado para transmitir una única idea al jugador: estás sólo. No hay nadie ahí fuera al que acudir en busca de ayuda. Haréis bien en olvidar que existe una cosa que se llama internet y que, gracias a la Consola Virtual de Wii U, existe Miiverse. Miiverse debería ser usada con este juego única y exclusivamente para comentar con los demás un detalle que os haya gustado o para compartir vuestra victoria, nunca para pedir ayuda. La tentación es grande, no hay duda, pero ¿dónde queda entonces vuestro orgullo de jugador? Confiad un poco en vuestras habilidades y adelante, que Super Metroid es generoso con sus recompensas.

Los escenarios son muchas veces enrevesados y se parecen algo los unos a los otros, todo diseñado para confundir al jugador. La existencia del mapa palía esta sensación (imaginad en los anteriores que no había mapa de ningún tipo y te tenías que aprender los mapas de memoria) pero no alivia en absoluto el desconcierto de encontrarse ante un, aparente, callejón sin salida.

No hay amigos que se puedan unir a la partida en cualquier momento, no hay logros que saltan cuando consigues objetivos. Estás tú sólo ante el planeta Zebes, con una legión de piratas espaciales comandados por Ridley y tu misión es rescatar al último metroid con vida. Eres Samus Aran, la cazarrecompensas más afamada de toda la Federación y Samus Aran trabaja sola.