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Retroanálisis - Starwing

Un zorro en las estrellas.

Retroanálisis - Starwing - Análisis

Starwing se convirtió de forma instantánea en un clásico de los videojuegos, un clásico por el cual los aficionados llevan clamando años por otro título de la saga, que puede que acabe saliendo para Wii U, si hacemos caso de Shigeru Miyamoto. Y es que hay que recordar que en la actualidad llevamos casi diez años sin un nuevo StarFox.

Pero Nintendo, por aquel entonces, redefinió las bases de un género tan conocido como los shooters, que habían sido un clásico de los salones recreativos de toda la vida, desde que Space Invaders se convirtió en un éxito de los salones recreativos. Hasta ese momento, los shooters se habían desenvuelto de maravilla en un entorno en 2D, pero Starwing inauguraría toda una nueva forma de comprender el género, gracias a sus 3D.

Retroanálisis - Starwing

Una de polígonos, por favor

A pesar de contar con una carga poligonal ridícula para lo que estamos acostumbrados hoy en día, Los enemigos y escenarios de Starwing están llenos de encanto y personalidad. Incluso las alienígenas voces de nuestro escuadrón resultan especialmente carismáticas y reconocibles al instante. Es lo que hace tener un buen apartado artístico.

Las Arwing, las naves que pilota el escuadrón de Fox, el zorro protagonista, son bellas y estilizadas y los enemigos de aspecto insectoide asumen las formas y tamaños de lo más variado. Starwing juega mucho también con los colores y las luces, ya que el movimiento es constante y nos atacan por todos lados. Avanzar por un nivel de este primitivo shooter equivale a no quedarse un segundo quieto, aniquilando enemigos, esquivando ataques e interactuando con el entorno, ya que muchas veces el mismo escenario nos propondrá retos o nos obligará a que reduzcamos la velocidad o giremos la nave para salvar un obstáculo.

Largo, muy largo, ya que la rejugabilidad es uno de los pilares de cualquier juego de antaño. Varios caminos alternativos, muchos de ellos secretos, enemigos cada vez más complicados y escenarios más complejos que dejan a la Corneria inicial como un nivel introductorio a las maravillas que esconde este cartucho de la era de 16 bits. Starwing es una joya de la SNES y la precursora de un género poco explotado, pero que se echa de menos.

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