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RetroanŠlisis - Diddy Kong Racing

Monerías por tierra, mar y aire.

RetroanŠlisis - Diddy Kong Racing - AnŠlisis

Ser el sexto juego más vendido de una consola tiene mérito, pero más aún cuando hay un vende-consolas de tu género pululando por el podio. Es el caso de Diddy Kong Racing (DKR), que a pesar de que Mario Kart 64 estaba ahí, consiguió hacerse un hueco y ofrecer lo que creo que Rare intentaba en varias ocasiones: coger una idea de Nintendo e intentar mejorarla a su manera. De esta manera nace un título de karts con simpáticos personajes que se centra en aspectos que no se trabajaban tanto en las carreras del fontanero: modo un jugador y diversidad de vehículos.

Teniendo como estandarte al leal compañero de Donkey Kong, Diddy Kong Racing presenta además otros nueve personajes controlables (siete de inicio y dos secretos, pero todos con estadísticas diferentes), los cuales hacen su debut en este juego. Algunos de ellos se convertirían después en estrellas protagonizando grandes joyas, como Banjo y Conker, y otros serían carne de cameo como la tortuga Tiptup, pero no por ello el resto de la plantilla desmerecía, ya que todos rebosan carisma. Tenemos además a un genio elefante que nos sirve de guía y un malvado cerdo del espacio llamado Wizpig que siembra el caos por donde pasa.

¿Un enemigo en un juego de carreras? Con él llega una de las bazas de este título: un sólido modo historia de larga duración y que ofrece carreras tradicionales además de otros retos que son algo diferentes. Este modo se desarrolla en un escenario abierto (que oculta secretos) por el que podremos movernos y así llegar a los diferentes mundos que hay en el juego, cada uno de los cuales posee sus cuatro carreras y un duelo contra un jefe. Para darle cierta linealidad a la historia y de paso ofrecer un reto, debemos coleccionar una serie de globos para ir accediendo a los distintos niveles, que se encuentran en su mayoría dentro de las carreras como premio al vencedor.

Cada mundo tiene siempre la misma estructura. Debemos ganar cuatro carreras alocadas con objetos para acceder al jefe, al que debemos vencer en una carrera 1vs1 en la que no nos podemos permitir muchos fallos. Una vez derrotado, tendremos que completar de nuevo las fases, pero esta vez no basta con quedar primero, sino que también tendremos que encontrar ocho monedas de plata que están repartidas a lo largo del circuito (a veces bastante escondidas), todo ello para poder volver a desafiar al jefe, esta vez en una carrera más complicada. Nuestro premio por vencerle será un trozo de medallón para acceder a la guarida de Wizpig y se nos ofrecerá también la posibilidad de disputar un `trofeo´ con las cuatro carreras, lo que sería el equivalente al Grand Prix de Mario Kart.

Retroanálisis - Diddy Kong Racing

Pero la cosa no queda ahí. En cada mundo hay una llave escondida que nos dará acceso a una arena de batalla, un modo de competición en el que no tendremos que correr y ganar, sino derrotar a nuestros oponentes en una prueba donde las armas y los objetos secundarios son los protagonistas. Completar estas arenas, junto con los trofeos, nos permiten el acceso a un quinto mundo final al que se puede acceder después de vencer al cerdo Wizpig en un duelo. Superar este mundo después de conseguir absolutamente todo desbloqueará un nuevo modo historia, más difícil, en modo espejo y con algunos cambios.