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Pure Chess

Pure Chess: ajedrez sobrio y elegante para tu Wii U

Pure Chess - Análisis

Pure Chess encarna a uno de los juegos más antiguos de los que se tiene constancia; pero el ajedrez es un claro ejemplo de cómo lo clásico puede ir perfectamente acompañado por la tecnología sin perder su esencia. Pure Chess recuerda a ese ajedrez de toda la vida, el de tablero reluciente con piezas finamente talladas en madera. El ajedrez de esas partidas en una biblioteca donde impera la calma. De hecho, éste que describo es uno de los posibles escenarios seleccionables en el juego.

En la primera partida hay que quitarse el sombrero. Pure Chess visualmente es impecable. Tal vez un juego de ajedrez ni tiene que poner una consola al límite de sus capacidades ni lo necesita. No obstante, el entorno en el que jugamos tiene una riqueza que bien merece un rato al margen de la partida jugando con la cámara para ver los detalles que tiene esa habitación en el fondo o cómo se refleja la lámpara en el barniz del tablero. Las piezas tampoco muestran un solo defecto y la cámara puede situarse en cualquier ángulo, incluyendo un punto de vista cercano al de alguna ficha o la clásica vista cenital, más apropiada cuando se juega con las fichas con forma de símbolos. Además, se pueden comprar nuevos escenarios y familias de piezas como DLC. Su precio no es demasiado elevado (entre 1 y 2€ por cada paquete) y algunas son bastante originales, además de estar todas bien hechas y manteniendo el buen gusto generalizado del juego.

Donde VooFoo Studios no ha destacado tanto ha sido en las animaciones. No tienen fallos; pero tampoco están a la misma altura que el resto del apartado gráfico. Tanto trabajo y buen gusto en los entornos para que luego una ficha “comida” apenas desaparezca con un desvanecimiento. Los movimientos también se antojan un poco lentos, por lo que no hubiera estado mal una opción para regular su velocidad.

La música de Pure Chess conserva las mismas virtudes que los gráficos. Su función no va más allá de poner un poco de ambiente; pero las composiciones escogidas son bastante acertadas. Se agrupan en cuatro bloques: música clásica, de relajación, jazz y de naturaleza. Aunque todas le sientan bien a las partidas, el jugador siempre podrá descartar cualquiera de los tipos de música para ajustarse más a sus gustos personales.

De todos modos, ¿cómo valorar un videojuego de ajedrez? Ya dijimos que se trata de un juego con miles de años de historia y desde luego Pure Chess no viene a intentar reinventar la rueda. Aun así, hay detalles, más allá de los técnicos ya expuestos, que pueden marcar la diferencia. En primer lugar, cuenta con una rica sección de tutoriales que ayudará a los profanos en la materia a conocer los conceptos del juego, desde los movimientos más sencillos hasta algunas referencias a las aperturas, pasando por técnicas más específicas como el enroque. Además, la interfaz es muy sencilla y el juego local permite seleccionar entre un amplio abanico de niveles de dificultad. Concretamente diez, desde “Mono” hasta “Gran Maestro”. Esta última controla sus partidas con solvencia, manteniéndolas siempre bajo control, aunque nuestro nivel ajedrecístico tampoco es que pudiera darle problemas, así que tampoco podemos valorar del todo su capacidad. Lo que sí podemos afirmar es que la IA es rápida ya que nunca ha llegado a estar más de dos segundos pensando la próxima jugada.

Pure Chess

Aunque las dificultades más altas de la IA puedan ser desafiantes, Pure Chess no es estrictamente un programa que sirva de entrenador de ajedrez. Más allá de los tutoriales, que no descubrirán ninguna novedad a los expertos, no hay ningún tipo de entrenador ni descripción de jugadas que te enseñen sobre la marcha, al mismo ritmo en el que se desarrollan las partidas. Si buscas un simulador que te enseñe nuevas jugadas y te muestre tus errores como los que hay para ordenador, Pure Chess no es lo que estás buscando. Todo sea dicho, el juego sí ofrece desafíos en los que buscar mate en un determinado número de movimientos para una partida dada, por lo que sí que hay material para practicar.

Para lo que sí que cumple es para jugar partidas con otras personas, ya sea en un multi local o en línea, aderezado con un ranking online que permitirá comparar tus progresos. Esta última modalidad te permite mantener hasta seis partidas simultáneas en las que enviar tus movimientos y esperar a recibir las respuestas de cada contrincante. Éstas se pueden llevar incluso durante días. Para ello, basta con mandar una invitación de partida a un amigo (o un jugador determinado introduciendo su nombre en el buscador) aunque esté offline, ya le llegará el aviso y hará su movimiento. No podemos dejar de pensar dos situaciones clásicas: la de la partida a distancia, en la que un jugador avisaba por teléfono a su adversario de su nuevo movimiento y ambos lo trasladaban al tablero de sus casas; y las partidas simultáneas, en las que como si fuéramos Kasparov lo mismo estamos jugando media docena de partidas a la vez, alternando entre tableros a medida que los oponentes realizan nuevos movimientos.

A pesar de esta particular forma de ofrecer juego online y del escaso lag detectado, hay una pega: no hay forma de mantener la partida de forma continua, sin necesidad de salir al menú de partidas y volver a entrar. Esto ralentiza demasiado las partidas en línea pues el minuto esperando a que el rival reciba, haga su movimiento y te envíe la partida no te lo quita nadie. De todos modos hay que reconocer el detalle de que al volver se te muestren los tres últimos movimientos, lo que facilita recordar el contexto de la partida. Algo muy útil si manejas varias a la vez o llevabas tiempo sin jugar esa.

Pure Chess

Pero si hay algo que empaña el resultado final es la pobre traducción de Pure Chess. Llama la atención con un juego con tan poco texto tenga fallos de traducción incluso en algunos menús. Para que os hagáis a la idea, la opción para jugar con una persona aleatoria en el online aparece nombrada como “Retarse a sí mismo”. Se puede convivir con ello; pero podía haberse arreglado.