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Pullblox

Tirar y empujar, todo es empezar. Parar, en cambio, es otro cantar.

PullBlox - Análisis

Pullblox es uno de esos juegos de los que se dice que son sencillos de jugar pero complicados de dominar. La mecánica permanece igual a lo largo de todo su desarrollo pero es increíble la cantidad de variables que se pueden introducir con media docena de elementos bien situados. Mientras que en los primeros niveles la solución es más o menos evidente, al llegar al ecuador de los puzles propuestos notamos un aumento significativo de la dificultad. Puzles más grandes y, sobre todo, elementos superfluos en el escenario que están ahí para despistarnos. Más de una vez y más de dos pulsaremos el botón equivocado. Otras veces habremos dado tantas vueltas que no bastará con retroceder en el tiempo, sino que necesitaremos darle al botón de reset, que plegará de nuevo todos los bloques del escenario.

En cualquier caso, ya sea por el original dibujo del puzle como si nos presentan un nuevo elemento como si damos medio centenar de vueltas hasta dar con la solución más tonta del mundo, Pullblox es el típico juego de “un nivel más”, hasta que nos damos cuenta que son las tantas de la madrugada y que pagaremos el vicio muy caro cuando tengamos que madrugar el día siguiente.

Análisis PullBlox

Menos es más

Pullblox es fácil de entender, muy adictivo y capaz de poner a prueba tus neuronas en los momentos justos, para que no sea ni demasiado fácil ni demasiado frustrante (y si alguien se queda atascado en una, tras estar un rato en un nivel sin encontrar la solución se da la opción de saltártelo y pasar al siguiente). Es más, hay instancias en las que un patrón parece exactamente igual que uno ya resuelto, pero una pieza cambia de dirección y ya la solución es completamente distinta.

El modo principal de juego divide los Pullblox en tandas de 18 niveles, alternando entre desafíos y murales. La diferencia radica en que en los segundos los bloques forman una imagen concreta mientras que en los primeros tan solo buscan hacer que el jugador resuelva el rompecabezas de una forma determinada. Curiosamente, terminar un nivel te introduce directamente en el siguiente sin tener opción de salir al menú principal hasta que ya ha empezado, una decisión que viene bien si se piensa superar varios puzles del tirón (eso si es que sois capaces de aguantaros las ganas y haceros uno sólo) pero que no deja ser un tanto extraña.

También hay una Academia para repasar conceptos del juego (que no se antoja necesaria tras hacer el tutorial obligatorio), y la joya de la corona: el Estudio. Aquí se pueden crear niveles desde cero, usando la pantalla táctil para colocar bloques y añadir otros elementos que se van desbloqueando a lo largo del modo Villa Pullblox (como pares de escaleras que permiten aparecer en un punto inaccesible desde la posición del jugador). Una vez más, las opciones dadas son las justas (dicho en el buen sentido), donde las únicas restricciones son el tamaño (que también puede aumentar tras completar muchos niveles) y el número de colores máximo de colores que podremos usar.

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