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Pokémon Battle Revolution

Regresa el espíritu de Pokémon Stadium, pero sin hacer honor al original.

Pokémon Battle Revolution - Análisis

Modo Coliseo y juego on-line

Para jugar solo dispondremos de un único modo de juego que lo abarca todo, el Modo Coliseo. No existen otras alternativas tales como minijuegos o algún divertido modo extra como en el Pokémon Stadium original. Toda la actividad en solitario se centra en los combates de los Coliseos de Pokétopia, la isla a la que arribamos al comienzo del juego.

Para desbloquear estadios y avanzar en el juego tendremos que atravesar Coliseos, es decir, combatir una y otra vez contra distintos oponentes controlados por la máquina. En cada Coliseo cambiarán las reglas de combate, subiendo el nivel de los Pokémon (el nivel de las criaturas se modifica automáticamente para igualar los combates) y aplicando normas especiales. Habrá combates individuales, dobles, e incluso el extraño Modo Aleatorio, en el que se mezclan en una ruleta tus Pokémon y los de tu rival y se forman los equipos con monstruos de ambos bandos.

Este modo de juego peca de volverse monótono rápidamente, aparte de por su estático planteamiento, por la estúpida inteligencia artificial de los adversarios. Cuando se tiene algo de experiencia en Pokémon, no hace ninguna gracia combatir contra un Butterfree que no para de hacerte Somnífero, aún cuando llevas varios turnos dormido. Ya de por sí es aburrido un combate que en principio está ganado para que encima tu contrincante no aproveche sus escasas oportunidades. Es una lacra que salpica a todos los juegos de Pokémon, y este no ha sido una excepción.

A lo largo de los combates iremos acumulando dinero que podremos gastar en complementos para nuestro entrenador y en objetos para equipar a nuestros Pokémon (MT's, garra rápida, roca del rey...). Por desgracia, y como ya hemos advertido, los Pokémon no volverán a la Nintendo DS, así que los ítems y mejoras se quedarán en nuestra Wii.

Los complementos servirán para personalizar el aspecto de nuestro entrenador. Podremos elegir entre una limitada variedad de entrenadores predefinidos y luego vestirlos con lo que compremos. No deja de ser una mera curiosidad, y un añadido bastante frívolo teniendo en cuenta las graves ausencias del título. No obstante, se agradece que sean configurables las frases que dice nuestro entrenador durante la batalla, aunque el método para introducir caracteres, a pesar de ser intuitivo y potente, es bastante lento y engorroso. Por pedir que no quede, algunas opciones más de personalización habrían sido de agradecer, y más teniendo en cuenta la plataforma sobre la que funciona el juego y su sencilla interfaz de manejo.

La alternativa a los combates contra la máquina y contra amigos presenciales es la Conexión Wi-Fi de Nintendo. Podremos competir contra oponentes de todo el mundo o contra conocidos con Código de Amigo. Este modo elimina los comentarios que hayamos configurado en nuestro entrenador y por tanto, toda posibilidad de comunicación. En la práctica tenemos combates tan estáticos e insulsos como contra la CPU, pero llevados por jugadores. Se echa en falta algún ranking mundial o cualquier otro modo de juego más allá del combate libre, que dote de profundidad a las posibilidades en red del título. En este sentido, Pokémon Battle Revolution ha desaprovechado una gran oportunidad para convertirse en un fantástico juego dentro de la franquicia.

Análisis Pokémon Battle Revolution


Gráficos y sonido

La presentación de las batallas en Battle Revolution no ha variado apenas desde Pokémon Stadium. Y por desgracia, ha heredado algunos de los mayores defectos del clásico sin tratar de solventarlos. El resultado: las peleas son completamente artificiales.

Cada Pokémon está anclado en una posición fija, sin moverse salvo para realizar un ataque. Podemos decir que ha habido una ligera mejora, ya que por fin veremos cierto contacto físico en los ataques tipo Placaje, aunque los posibles fallos que pudieran deberse a esta novedad (que los Pokémon se atraviesen o no se lleguen a tocar) han sido camuflados por ángulos de cámara que ocultan el contacto tras el cuerpo de uno de los monstruos.


Muchas de las visiones absurdas a las que estamos acostumbrados en los juegos de este tipo se han mantenido. Cuando el Pokémon está "tan confuso que se ataca a sí mismo", veremos cómo permanece quieto en su posición mientras su barra de vida desciende. No se han trabajado ni una mísera animación del Pokémon golpeándose ni nada. Incluso veremos cómo nuestra criatura se mantiene en pie aún estando dormida, es más, en este estado comatoso podrá incluso correr para volver dócilmente a su sitio tras recibir un ataque. Cuando un Pokémon falla un movimiento, ni siquiera hace un amago de realizarlo, sencillamente se queda quieto hasta que pasa su turno. Es asombroso cómo han podido pasar por alto este tipo de cosas a estas alturas, en una franquicia con tantos años a sus espaldas y con tantas oportunidades para mejorar.