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Piratas del Caribe: En el fin del mundo

Un juego sencillo, claramente destinado al público que ve la película, hace la colección de cromos, compra los muñecos y desayuna sus cereales.

Piratas del Caribe: En el fin del mundo - Análisis

Análisis Harry Potter Wii

El caso que nos ocupa entre manos es una curiosidad, pues se trata del videojuego que se hizo película y vuelve a ser videojuego. Las similitudes entre Piratas del Caribe (sobre todo la primera entrega) y Monkey Island son tan notables que Ron Gilbert sigue esperando los royalties en su cuenta corriente.

Así pues, desde la zona de los piratas de Disney World (Orlando), cuajó el proyecto de una película de piratas que mezclara humor y aventuras y, puesto que ya no se concibe película de aventuras sin juego, tenemos entre manos este Piratas de Caribe.

 Después de diez minutos con el wiimote en la mano uno llega a dos conclusiones: primero, que el potencial técnico de Wii sigue sin ser aprovechado y segundo, que con este juego se suple perfectamente la necesidad del Wiifit.

Técnicamente el juego es pobre, muy pobre. Los escenarios son sólidos, pero flojean en las texturas y Wii puede manejar entornos más redondos y cargados. Parece haberse hecho más hincapié en que Orlando Bloom o Johnny Deep parezcan ellos que en trabajar la ambientación y las animaciones. Los contoneos de Jack Sparrow, ese andar errabundo, como dejándose caer, ha sido traducido en el juego en una mezcla de ortopedia y Chiquito de la Calzada, al igual que sus movimientos mientras lucha, forzados cuando se trata de encadenar los combos. Hay más trabajo en este aspecto en los pequeños eventos de combate al estilo God of War o Kingdom Hearts 2, intercalados en medio de los escenarios, y que meten más variedad en las situaciones de lucha y en los que tendremos que pulsar botones o agitar el mando según se nos vaya indicando.

Esto es importante, porque si el juego dependiera por completo del sistema de lucha que se ha implantado podrían ocurrir dos cosas: acabar con wiitis (codo de tenista) o con un brazaco digno del propio Schwarzenegger. El ataque básico se efectúa agitando el wiimote, haciéndolo varias veces y de diferentes formas conseguiremos combos.  Nos cubrimos con el Z y usaremos diferentes objetos con el B. El problema es que el control es sumamente duro. Sólo se detectarán los movimientos más bruscos, por lo que una batalla prolongada con varios adversarios puede resultar completamente agotadora. Podemos aderezar los combates con alardes, empujones, agarrones, trabucos, cuchillos y demás trucos de pirata, chulescos y que reflejan el espíritu de Jack Sparrow, pero al final todo se resume a dejarnos los brazos en las peleas. Esto hace que un título que podría ser muy divertido a pesar de su limitado aspecto gráfico resulta un verdadero incordio de jugar. Sólo de pensar en el siguiente nivel y de las luchas que nos esperan entra cansancio.

El juego está estructurado en misiones, en las que tendremos que cumplir una serie de objetivos básicos, mas posibles misiones secundarias que iremos descubriendo mientras juguemos, aunque nada lioso, sino muy lineal. Al acabar cada escenario obtendremos una puntuación de pirata en función de lo bien que lo hayamos hecho, botín incautado, enemigos liquidados, número de golpes de nuestro mayor combo… Todo esto nos valdrá para desbloquear personajes y extras, válidos también para el resto de modos de juego.