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Pro Evolution Soccer 2009 (PES Wii)

El toque con tiralíneas de Konami lleva el fútbol total de Wii a un nuevo nivel. Analizamos cómo.

PES 2009 Wii - Análisis

A mí déjame de flechas

Dentro del paquete podría decirse que viene "el Pro de la Play" de serie. Una referencia con más sentido que chiste, pues en todos los aspectos, tanto buenos como malos, jugar a PES 2009 con mando clásico recuerda a la versión PS2. Buenos porque es el juego al que probablemente tú y probablemente muchos amigos tuyos lleváis jugando y dominando años. El mando clásico funciona a la perfección y la mecánica es idéntica, mismos regates, mismos cambios de velocidad, triquiñuelas, combinaciones... puedes comprarlo y jugar como un Pro de antaño; algo bastante poco provechoso, pero  que seguro alargará el multijugador con los usuarios completamente negados a aprender la que se puede liar con las flechas. ¡Ojo! Que los hay y los habrá, por mucho que les enseñes un partido bueno de puntero.

En lo malo queda que no parecen haberse incorporado los avances de los últimos años en otras plataformas, manteniendo jugadores fantasma o pases extraños. Y que con el aspecto gráfico, parecerá un juego viejo jugado así. Por último, parece que Konami no ha sido capaz de considerar los puertos de GameCube como posibles controles clásicos, como hacen muchos juegos. Un despiste que empaña el producto para los usuarios habituados a usarlos como tal -porque usar el mando de Wii en horizontal solo da para alguna partida primeriza-. De hecho, esto de asignar mandos tiene alguna tontería más, que mencionaremos después.

 

 

Fútbol codo con codo

Y Chosogabe dijo: tenemos control "playmaker" y tenemos control clásico. ¿Qué podríamos hacer mezclándolos? Y se dio cuenta de que se le acababa de ocurrir la mejor idea del juego: el modo cooperativo. No solo porque pueda hacer de enganche para que los tradicionalistas vean en su piel los balones que pueden recibir del que lleva las flechas y animarse con ellas, como sugeríamos al comienzo, sino porque la mezcla de ambos mundos consigue secuencias de tiqui-taca de locura. Es casi abusivo, porque el (los) que va(n) solo(s) puede(n) moverse por doquier, pidiéndola constantemente, arrastrando defensas, abriendo huecos o merodeando en el límite del fuera de juego. Pero es que a la inversa funciona también: el que hace una internada esquivando a los oponentes y pone el balón en bandeja a un jugador que ya ha colocado a sus delanteros para el remate final.

Se pueden seleccionar dos jugadores por mando clásico, que por defecto son un defensa y un delantero. Pero nuestra creatividad se vio mejor recompensada con una combinación medio - delantero, como Iniesta-Messi. De verdad, hasta que no marquéis un gol después de un espectáculo de toque, toque, desmarque, toque, ruletita, centro imposible, balón al hueco no sabréis de lo que estamos hablando. Esta opción deja volar la imaginación de 2-4 jugadores en tiempo de juego. Y los resultados son un gozo.

Cierto es que en algunos momentos se nota el origen de la mezcla, por ejemplo en las limitaciones de un centro clásico desde el lateral, que siempre irá en cierto modo paralelo a la línea de fondo. O cuando un centro con flecha "obliga" al jugador libre a seguir un camino hacia el balón, como atraído por un magnetismo no siempre favorable. Pero, de  nuevo, si se le coge la idea, a veces te sorprenderás de verte intentando cosas demasiado complicadas.

Tanto nos ha gustado que es una auténtica lástima que Konami no haya preparado los modos de juego largo para este control. Como lo oyes, la Liga Master, el Camino de Campeones o la Champions no se pueden jugar en cooperativo: o playmaker, o clásico. Triste cuando es uno de los juegos en los que más se puede disfrutar con compañeros en el mismo equipo.