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Onslaught

La plataforma Wiiware recibe su primer FPS. ¿Funcionará el experimento?

Onslaught - Análisis

 



Para empezar, Onslaught es un FPS enormemente simple y repetitivo. En todo el juego nos encontraremos con los mismo cuatro o cinco tipos de enemigos: unas larvas verdes que escupen ácido, una especie de saltamontes gigantes, unas abejas muy parecidas a las de Metroid Prime y unos escarabajos gigantes que sólo son vulnerables por la cola. Ah, y los jefes finales, que siempre son una inmensa mantis que dispara rayos. Con este párrafo de descripción os he hecho spoiler de casi todo el juego, porque todo él consiste en machacar lo que nos vaya apareciendo en la pantalla. No hay giros argumentales, no hay momentos de sorpresa y los escenaros son eriales vacíos en los que sólo hay bichos a los que matar. Onslaught está hueco, y las capturas que acompañan a este texto muestran prácticamente todo lo que nos ofrece, que no es mucho.

Las fases variarán entre los siguientes temas: resiste una posición X tiempo, llega hasta tal punto matando todo lo que se cruce en tu camino, destruye todos los objetivos y busca y acaba con el monstruo final. Y ya está. Onslaught es el esqueleto de todo FPS, y no se preocupa en ningún momento de adornarse a sí mismo con trabajadas escenas de vídeo o un argumento convincente. Esto es así hasta tal punto, que la propia historia que nos narra es tan simple que parece consciente de su propia mediocridad, y resulta una burla de sí misma.

Tratando de salvar al juego, ahí tenemos el modo online. Sería un añadido interesante si no fuera porque no encontraremos compañeros de aventuras por más que dediquemos tiempo en su búsqueda. La razón es evidente, Onslaught es un juego que no tiene casi nadie. Tan sólo echando un ojo a las puntuaciones del ránking mundial nos daremos cuenta de ello. En el momento de escribir estas líneas, tan sólo 13 personas habían logrado terminar la última fase en nivel Normal, y de ellos sólo 4 lo consiguieron en Difícil. De los niveles de dificultad Experto y Super ni hablamos... Conclusión, para jugar online vas a tener que convencer a un amigo para que adquiera este juego, que consta únicamente de trece fases distintas y todas se parecen mucho entre sí.

 



Me resisto a pensar que su simplicidad extrema se deba a la falta de espacio, por su naturaleza de contenido descargable. Los grandes clásicos de Nintendo 64 debían entrar en cartuchos con menos capacidad, y aún así eran juegos cargadísimos de detalle. Para colmo, Onslaught no tiene apenas voces y sus gráficos son casi tan primitivos como los que tuvimos en esa consola, así que la excusa del espacio no nos sirve. ¿Qué nos queda? La falta de interés y de esfuerzo puesto en un juego que podría haber sentado un gran precedente en Wiiware y que se ha quedado en nada.