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Onslaught

La plataforma Wiiware recibe su primer FPS. ¿Funcionará el experimento?

Onslaught - Análisis



La mayoría de los títulos de Wiiware se centran en géneros en desuso dentro del mercado de los juegos en formato físico. Pequeños juegos de puzzles o de habilidad en 2D sin muchas pretensiones, pero que en su sencillez puede ser geniales, como es el caso de, poniendo un ejemplo, World of Goo.

Sin embargo, en la estrategia de Hudson por desarrollar activamente para esta plataforma, se dispone a tocar todos los palos. En esta ocasión, la compañía de la abeja nos sorprende con un FPS tridimensional totalmente nuevo que podremos descargar por 1.000 Wii Points. Se trata de una apuesta extraña dadas las enormes limitaciones de espacio a las que se enfrenta, pues el juego debe ocupar 40 MB como mucho. Un espacio irrisorio para un shooter moderno. Con este importante hándicap de por medio, pero con todas las posibilidades del wiimando a su favor, se presenta Onslaught.

El extraño título de este juego significa algo así como "fiero ataque de la horda", un nombre muy acertado teniendo en cuenta la temática que trata. El argumento nos traslada a un planeta desértico infestado de insectos cyborg que atacan sin compasión a un grupo de expedición atrapados en ese mundo.

Por suerte para nosotros, dispondremos de un importante arsenal para hacer frente a las oleadas de enemigos: ametralladoras, fusiles, escopetas, lanzacohetes... Muchas de ellas disponibles desde el mismo inicio del juego. Una de las señas de identidad de Onslaught es su interesante jugabilidad, que poco tiene que envidiar a la de otros títulos del mismo género en Wii que se venden en DVD. Con la cruceta cambiaremos entre las cuatro armas que tengamos equipadas, mientras que con los botones C y Z nos pondremos en la mano izquierda otras armas secundarias, como granadas o una interesante novedad, el látigo láser. El control de este armamento es muy físico, lanzaremos las granadas y blandiremos el látigo agitando el nunchuk. Resulta curioso que, una vez equipada la granada en la mano, es sólo cuestión de tiempo que estalle, así que más nos vale lanzarla cuanto antes. Aparte de todo esto, en algunas fases dispondremos de una especie de tanque equipado con dos ametralladoras Gatling. Su manejo es sin duda lo más satisfactorio del juego, y aunque aparece con cierta frecuencia, nos sabrá a poco la escasa munición de la que dispone, y que no se aproveche lo suficiente su potencial.



Otro detalle interesante es el tema de la sangre (verde, eso sí) de los enemigos. Cual monstruo de Alien, este fluido corroe la armadura como el ácido, y si nos salpica nos hará daño. Por ello, después de una dura refriega a poca distancia tendremos que agitar el nunchuk, para que nuestro soldado se limpie el casco con la mano y así dejar de perder salud.

Hasta ahora todo suena bastante bien, ¿cierto? Y si encima os digo que dispone de modo cooperativo en red seguramente muchos estéis ya entrando en el Canal Tienda Wii para adquirir este must-have. Esperad un momento, porque ahora hablaremos de sus contras, que no son pocos.