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Ninja Reflex

Coge tu wiimote y prepárate para alcanzar el cinturón negro (sin despeinarte).

Ninja Reflex - Análisis


  • Katana: sostenemos el mando en vertical y esperamos a que un oni –guerrero- nos ataque. Si lo hace desde arriba bloquearemos su ataque girando el mando horizontalmente. Si por otra parte ataca desde un lateral –izquierda o derecha-, mantendremos el mando en posición vertical y lo moveremos rápidamente hacia el lado del que provenga. Una vez hayamos roto la espada del oni, bastará con simular como si atacáramos con una espada. Sin embargo, uno de los minijuegos más jugosos a primera vista suele fallar a la hora de responder a nuestros movimientos. En ciertas ocasiones, el mando no capta bien si defendemos de forma lateral o vertical, provocando que sea más útil moverlo sin sentido obteniendo mejores resultados. Además, echamos de menos más enemigos, escenarios y variedad de posiciones de la espada, siendo demasiado limitado en sus posibilidades. Una pena.
  • Hotaru: sosteniendo el mando como queramos –no es necesario apuntar a la barra sensora- pulsaremos el botón “A” justo cuando aparezcan las luciérnagas en pantalla – si pulsamos repetidamente se nos restará una ya capturada-. Un minijuego que pone a examen nuestra capacidad de concentración y reacción. El único verdadero reto a superar en todos sus niveles de dificultad que nos sacará de quicio en más de una ocasión.
  • Nunchaku: con un nunchaku que debemos mover trazando un ocho en el aire – en realidad basta con hacerlo en cualquier dirección-, destrozaremos los objetos que nos lancen con un movimiento lateral rápido del wiimote. Una mecánica tan simple que llega a ser excesivamente aburrida.

Tras repasar las pruebas disponibles en Ninja Reflex, podemos llegar a la conclusión de que otros de los aspectos menos trabajados y que en cambio se le exige a este título, es la variedad en sus acciones y uso del control. Comprendemos que con este título se pretenda captar la atención de personas de todas las edades, pero es tan, tan básico, que pierde todo el interés para el jugador ocasional. Un concepto atrayente para muchos que podía haberse adaptado de una forma más compleja y divertida, donde realmente te sintieras como un ninja con el wiimote en mano. Y es que el doble de retos, modos extras y algún que otro reconocimiento – aparte de los cinturones y nombres- le habría hecho mucho bien.

El resto de opciones del menú principal son el diario y la meditación. El primero de ellos no es más que el lugar donde se guardan todos nuestros progresos y partidas en multijugador. La meditación, por otra parte, es un plus anecdótico donde nuestro sensei mediante unas indicaciones, nos ayudará a relajarnos y descansar nuestro cuerpo y alma. Algo que quizás llame más la atención a nuestros padres o abuelos que a nosotros mismos.

Cambiando las tornas y pasando al aspecto visual, Ninja Reflex cumple –a medias- su cometido. Dejando a un lado los escenarios, lo único realmente destacable es la fluidez con la que se mueve y expresa el sensei, todo un detalle por parte de los desarrolladores. Sin embargo, en la otra cara de la moneda, se nos antoja insuficiente el trabajo realizado con los escenarios. Esto no significa que el resultado sea un desastre, sino que teniendo en cuenta la escasa variedad de situaciones, no termina de gustarnos que el juego tenga un aspecto de la pasada generación –algo muy común que aun así no debemos pasar por alto-.

En el ámbito sonoro, tanto efectos como melodías –solo en el menú- son bastante escasos. De nuevo, el sensei se lleva la palma: en un perfecto castellano nos recomendará con sus sabias palabras al principio y al final de cada prueba. Además, se ha dado uso al altavoz incorporado en el wiimote – efectos como el lanzamiento del shuriken o el movimiento de las cadenas del nunchaku-.


En definitiva, nos encontramos ante un título con una serie de buenas ideas que no han sido implementadas como debería. Resulta interesante las primeras horas –más aún con amigos-, pero con el paso del tiempo termina por hacerse excesivamente repetitivo. No vamos a reprocharle a Ninja Reflex que su apartado gráfico no esté a la altura, o que la música sea prácticamente inexistente, sino que, al contrario de lo que se esperaba, no ha sorprendido al jugador con un uso del wiimote variado e impensable hasta día de hoy. En pocas palabras: un juego para alquilar, no para comprar.