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NiGHTS: Journey of Dreams

Nights intenta volar con el Wiimote. ¿Hace soñar el retorno más esperado de los últimos años?

Nights: Journey of Dreams - Análisis

Por suerte, Nights también tendrá transformaciones de mayor utilidad. Mientras vuele podrá convertirse, a medida que avancemos en el juego, en delfín, dragón y cohete. Aunque sea obligatorio conseguir las tres, y también todas ellas sean necesarias en algún momento, sin lugar a dudas la más interesante es la tercera: nos convertirá en un bólido de difícil manejo pero mucho más veloz que el Nights original, pasando a ser un elemento que, usado con estrategia, ayuda mucho para conseguir la máxima calificación. No puede decirse lo mismo de las otras dos, cuyo uso es más bien testimonial (sobre todo el dragón, que personalmente sólo vi útil para los últimos jefes). Por lo tanto, es inevitable pensar que este aspecto podría haber sido mucho más aprovechado; pero al ser excelentes la mayoría de fases aéreas, tampoco importa mucho.

De toda esta variedad de niveles se puede extraer una cosa: Nights: Journey of Dreams es un juego muy irregular. De las cumbres de la libertad aérea se desciende a los peores abismos plataformeros de generación pasada, de imaginativos lugares de ensueño pasados a toda velocidad a escenarios cutres y hasta tópicos (la zona estilo casino parece ser inevitable en cada juego del Sonic Team) que han de ser recorridos caminando. Lo único que se mantiene constante durante toda la aventura son dos cosas. La primera es la música: una banda sonora colorista y bien instrumentada. Destaca sobre todo el tema principal, orquestado con fuerza en la presentación, con diversas versiones y apariciones breves en otras melodías. La segunda, desgraciadamente, son los tiempos de carga, muy dilatados a estas alturas.

Y el multijugador tampoco se salva de esta irregularidad, con dos modos casi tan dispares en calidad como los de la aventura. El más obvio es el modo carrera: dos jugadores volando para llegar el primero a la meta. En este caso, la victoria se basa en el uso inteligente de la aceleración, pasando por el máximo número de anillos posible para poder utilizarla durante más tiempo. No es muy competitivo (por lo que no resulta muy atrayente jugarlo online), pero sí divierte lo necesario.

El que falla es el segundo modo, es decir, la batalla. Consiste en alcanzar unas bolas flotantes mientras volamos y tirárselas al enemigo, tal y como en cierto jefe del modo monojugador. Pero mientras allí el jefe, manejado por la consola, se queda inmóvil durante un lapso de tiempo considerable, ningún jugador experimentado hace algo similar. Así, no será extraño que termine la batalla sin un sólo acierto por parte de ninguno de los jugadores.


Y, por último, poco más se puede decir. Nights: Journey of Dreams es un juego brillante y malo a partes casi iguales, una muestra de lo que podría haber sido y otra de lo que afortunadamente no fue. Pero en resumen, sí que se puede afirmar con rotundidad que lo mejor del juego es volar. O de otra manera, que todo aquello que se aleja de la estructura del primer Nights no es más que un lastre, un lastre para un juego que debería haber volado hasta lo más alto.

Lo mejor:

-Volar con el puntero: una experiencia única que justifica, al menos, el alquiler del juego.
-Estética y banda sonora trabajada.
-Bastante valor rejugable: conseguir el rango A es lo bastante difícil como para prolongar el juego, pero lo bastante fácil como para que entren ganas de conseguirlo.

Lo peor:

-Horribles tramos plataformeros y similar; ¿de verdad es el mismo juego?
-Animaciones peores que muchos juegos (de la propia compañía): incluso el primer Sonic Adventure tenía mejores.
-Gráficamente irregular.