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Need for Speed Nitro

"Graffiteando" a toda pastilla.

Need for Speed: Nitro - Análisis



Este año la franquicia Need for Speed se ha ramificado en dos vertientes. Por un lado tenemos Need for Speed: Shift, una clara apuesta por el realismo y la simulación. Efectos fotorrealistas, una cámara en primera persona revolucionaria, físicas avanzadas... Y por el otro, las consolas de Nintendo reciben un producto que se mueve por otros derroteros.

Conscientes de que en Wii no podrán competir en realismo con las otras plataformas, con Need for Speed: Nitro han sacado el título más alocado e irreal de la franquicia. Este año, Electronic Arts ha optado por llevarse sus carreras al extremo más radical del arcade: objetos utilizables en carrera, turbos generosos, saltos y persecuciones a cientos de kilómetros por hora. El resultado es el juego de velocidad más divertido y frenético que hemos visto en la consola desde Mario Kart Wii.

Carreras de dibujos animados

Lo primero que llama la atención es su cambio de estética. La sobriedad se ha abandonado por completo para dar paso a colores chillones, personajes caricaturescos y coches desproporcionados. Todo una declaración de intenciones de lo que nos encontraremos con el mando en las manos. Especialmente destacable es el efecto de grafiteo del escenario cuando vamos liderando una carrera: las paredes del circuito se irán tiñendo con nuestra pintura y nuestro icono cuando vayamos en primera posición. La sensación es verdaderamente impresionante especialmente en los túneles. No hay nada mejor que usar el nitro en mitad de un túnel y ver cómo todo a tu alrededor se va volviendo del color de tu coche. Genial. Los que hayáis jugado a de Blob sabréis de lo que hablo.

El motor gráfico es lo suficientemente estable como para mantener una tasa de 60 frames por segundo sin ralentizaciones pase lo que pase en pantalla. Los efectos de luces son muy buenos. Mención especial a la puesta de sol en Singapur, que nos cegará en una curva crucial. Algunas texturas borrosas están por ahí, pero en general la sensación es buena y se puede decir que NfS: Nitro cumple bien a nivel gráfico. La música electrónica a toda pastilla termina de darle ambientación a un juego cuyas carencias no están precisamente en la presentación.



Los 32 coches reales disponibles son reproducciones no muy exactas de los auténticos. Como todo en este juego, han sido ligeramente deformados para resultar más caricaturescos. No obstante que nadie se alarme, porque siguen siendo perfectamente reconocibles, y aunque retocados, siguen siendo ellos. Los modelos se mueven por una amplia gama de categorías, desde la Volkswagen Type 2 (la típica furgoneta de los hippies) a superdeportivos como el Lamborghini Reventón pasando por el todoterreno Hummer.

Estos cochazos los iremos comprando en el modo Historia, y podremos personalizarlos poniéndoles piezas desbloqueables. El sistema de tuneo está bastante limitado por el reducido número de piezas por coche (apenas una o dos variaciones para cada parte del vehículo), aunque esta falta se ve suplida por la pintura. El wiimote nos servirá como inigualable brocha para decorar nuestro vehículo. Pero el resultado final dependerá en gran medida de nuestro pulso.