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Mighty Milky Way

Saltos interplanetarios en mitad del espacio. Y no, no es Super Mario Galaxy.

Mighty Milky Way - Análisis

Hay algo especial en los chicos de WayFoward. Quizá son sus elaborados y preciosistas gráficos en 2D. Puede que sea el alto grado de acierto a la hora de crear sencillas mecánicas de juego y altamente adictivas a la vez. O a lo mejor es ese estilo cute que con tan buena mano saben fabricar. El caso es que tienen algo que los hace diferentes, y que consigue que se distingan de los demás –  para bien o para mal – y esa es una cualidad harto provechosa si de plataformas de distribución digital hablamos. No en vano, es un lugar donde se mezclan por igual un World of Goo y una enésima vuelta de tuerca al “Poker Texas Hold'Em”, así que toda cualidad que te haga resaltar entre la mezcolanza es bienvenida.

La primera incursión del estudio Californiano en una plataforma de estas características fue en el mismo DSiWare, con Mighty Flip Champs!. Con un puñado de muy buenas ideas, un estilo visual atractivo, y una exquisitez notable en todo el conjunto, el título se posicionó como uno de los destacados de la plataforma digital, y cosechó un gran éxito de crítica – y ventas –. La secuela era casi inevitable, y aunque este Mighty Milky Way, el que ahora nos ocupa, ha llegado ya en el final de la vida útil de DSiWare, la total compatibilidad de los títulos de esta plataforma con la eShop de 3DS le da una merecida segunda juventud. Y es que a pesar de estar diseñado para la tecnología de la ya venerable DSi, Milky Way no desmerece en calidad ni un ápice al compararse con los títulos específicamente diseñados para la actual portátil de Nintendo.

Análisis Mighty Milky Way

Saltos táctiles

En la primera toma de contacto con Mighty Milky Way, todo nos resultará familiar si ya hemos jugado a otros juegos de la serie: las sintonías, los efectos, el estilo visual. Todo tiene un aire conocido, y nuevo a la vez, ya que los elementos que ayudan a construir una coherencia en la serie, a su vez están cargados de un carisma propio y singular. WayForward ha sabido construir un universo totalmente desconocido para el jugador, pero usando las mismas piezas de Lego.

La mecánica de Milky Way es simple, en un principio. El objetivo es llevar a Luna, la chiquilla alienígena de piel verde y francófona, desde el punto A al punto B del escenario, sorteando por el camino toda clase de obstáculos interespaciales (y no tan interespaciales, como un T-Rex con pinzas en lugar de garras, pero ya hablaremos sobre eso...). Para desplazarse, Luna será capaz de saltar de un planeta a otro golpeándolo con su varita mágica, aunque con cada salto el planeta resultará dañado, hasta romperse – dependiendo del tamaño del mismo – . Luna también será capaz de crear planetas en mitad del espacio que le permitan confeccionar nuevos caminos; siempre y cuando tenga caramelos planetarios, con los cuales puedes empezar la fase y/o encontrar en el escenario. ¿Sencillo? Puede parecer que sí, pero ahora es cuando entra en juego el principal elemento de este periplo: la gravedad.

Análisis Mighty Milky Way

Y es que gracias a este fenómeno físico, todo se convierte en un exquisito juego de cálculo, precisión, puntería, y ritmo. Milky Way combina así plataformas y puzles de una forma ingeniosa y divertida, y a pesar del abstracto sistema de control – con izquierda y derecha en la cruceta controlamos la velocidad del movimiento de Luna, que es automático, y con arriba y abajo alejamos o acercamos la cámara; tocando un planeta en la pantalla táctil saltamos de él, y tocando en cualquier punto del espacio lo creamos –, al poco todo se vuelve intuitivo, ágil y accesible. Y es algo que se agradece, ya que, aunque las primeras fases son prácticamente una toma de contacto con los controles y los conceptos básicos, no pasará mucho tiempo hasta que la cosa empiece a complicarse.