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Mercury Meltdown Revolution

Ayuda a una pequeña bola de mercurio a esquivar los más locos obstáculos en una de las propuestas más efectivas que hay en Wii de mano de Ignition Entertainment.

Mercury Meltdown Revolution - Análisis

Si nunca habéis jugado a un juego de la franquicia el tutorial se hace indispensable, y si lo habéis hecho puede que el wiimote os obligue a hacerlo. El mando es extraordinariamente sensible y responde a la perfección: una completa y absoluta gozada, pero hay que acostumbrarse.

Un elemento divertido es que se nos dará la opción de grabar la resolución de un nivel o bien grabar al "fantasma" para futuras veces tratar de batirnos a nosotros mismos. De hecho, si hemos resuelto un escenario y queremos repetirlo en el momento, el fantasma estará ahí, y podremos comparar si lo estamos haciendo mejor o peor que antes.


El desarrollo en sí es largo. Más de 150 pantallas encasilladas en laboratorios temáticos (criogénico, nuclear, submarino...), algunas de ellas desbloqueables, de dificultad claramente superior al resto del nivel. Cuanto más mercurio consigamos salvar por escenario y más bonus obtengamos, podremos desbloquear más laboratorios y minijuegos respectivamente.

Así pues, si nos hemos pasado todos los puzzles, puede que nos falten cosas por desbloquear, y siempre es un reto tratar de hacerte cada escenario con la máxima puntuación, 100% de mercurio y todos los bonus, un reto sólo al alcance de los más habilidosos. Llegados a este punto cabe destacar que Mercury Meltsown Revolution no es un juego sencillo ni mucho menos. Es un juego de puzzles difícil, tendremos que repetir muchas veces los puzzles, aunque siempre tendremos la satisfacción de estar haciéndolo un poquito mejor que la vez anterior. Sin embargo, si somos poco pacientes éste no es nuestro juego. Sólo apto para los más constantes, a los que no les importe pasarse varios minutos para pasarse un nivel, y a veces horas si lo que buscamos es la perfección.


Seis minijuegos ayudan a aumentar la vida de éste título: desde carreras desenfrenadas por circuitos al más puro estilo F-Zero (salvando las distancias, Capitán Falcon) o la supervivencia en una plataforma contra un ventilador asesino con mala gaita. Cada minijuego tiene varios niveles de dificultad, aunque pecan de la falta total de multijugador.

Técnicamente correcto. Colores vivos y simples y diseños inge niosos. Cabe a destacar la magnífica física de nuestra gota de mercurio, una verdadera maravilla y el inteligente diseño de los escenarios. La música es variada y nada pesada, aunque tampoco será adaptada nunca por la Filarmónica de Londres, y los efectos sonoros justitos.

En definitiva, un juego que, aunque técnicamente sea normalillo, hace gala de una física y un control soberbios y de una dificultad muy elevada. Para los amantes de los puzzles es un imprescindible absoluto. De lo mejor que podemos encontrar en Wii ahora mismo.

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