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Medal of Honor : Vanguard

El mayor conflicto de la historia regresa a Wii de la mano de Electronic Arts. Ajústate el casco, soldado, esta vez lucharás solo.

Medal of Honor: Vanguard - Análisis

Por otro lado, se han cometido graves errores en la concepción del uso del nunchuk. Sencillamente, su configuración no tiene ningún sentido. Una sacudida a la derecha se interpreta como recargar el arma, una hacia arriba es levantarse/saltar, una hacia abajo es agacharse y darle vueltas es un giro 180º (el cual no tiene mucha utilidad). ¿De verdad era necesario cargar con tantas acciones al sensor de movimiento? El resultado es que hace falta mucho pulso y sangre fría para recargar en mitad de un tiroteo sin miedo a ponernos de pie y exponernos al fuego enemigo o darnos media vuelta en mitad de una pelea. Es más, teniendo en cuenta que el giro no se usa apenas, y que levantarse y agacharse ya están asignados a los botones C y Z, habría sido muy beneficioso darle al sensor del nunchuk la recarga como única función, una configuración que Red Steel ya demostró ser la adecuada.


Aparte de esto, no se entiende que Vanguard tampoco utilice el altavoz del mando, quedando en silencio y reduciendo aún más la inmersión.

¿Esto es la guerra?
 A pesar de lo que pudiera parecer en las primeras capturas del juego, MoH no supone un paso adelante gráficamente en los shooters para Wii. Los buenos modelos poligonales del escenario y los personajes quedan en mal lugar debido a unas texturas de muy baja calidad y a unos mapeados muy artficiales, que más que ciudades asoladas por la guerra parecen arenas multijugador creadas por modders. Y el hecho de que el juego no sea compatible con PAL-60 no ayuda a mejorar las cosas.

Más grave es la desaparición repentina de objetos del escenario durante los combates. No estamos hablando de elementos en la distancia o en algún rincón apartado, sino de grandes e ineludibles obstáculos en mitad del camino que se desvanecen al pasar cerca de ellos. En las escenas de vídeo, por supuesto, no sienten ningún pudor en enseñarnos a los enemigos muertos desapareciendo delante de nosotros.

El apartado sonoro queda, afortunadamente, mejor parado. La música acude al rescate y ayuda a mejorar la experiencia cuando lo que muestra la pantalla no es suficiente. No podemos decir lo mismo de las voces, que se escuchan ciertamente distorsionadas, y en un equipo estéreo sencillamente dejan de oírse cuando no estamos mirando al personaje que habla. La localización al castellano es correcta, aunque muchas veces se notan las voces aceleradas para que encajen en el tiempo disponible.

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Medal of Honor: Vanguard VS Call of Duty 3
La comparación es inevitable, Call of Duty 3 es el competidor directo de Vanguard en el catálogo de Wii. El juego de EA le supera en disponer de un modo multijugador (eso sí, offline) y en la estabilidad del puntero en todo momento. El título de Treyarch, sin embargo, le saca muchos enteros en ambientación, con un desarrollo mucho más caótico y sorprendente y una historia más entretenida.

El uso del mando para situaciones especiales es mucho más variado en Call of Duty 3. Mientras en Vanguard sólo lo usaremos para dirigir nuestro descenso durante los saltos con paracaídas (algo que poco ofrece a la experiencia), en CoD tendremos que forcejear, remar, colocar explosivos, conducir coches y utilizar palancas entre otras muchas acciones (con mejor o peor detección del movimiento). Además, el juego de Treyarch incorpora el golpe de culata, algo que no existe en Vanguard.

Conclusión
Medal of Honor: Vanguard prometía ser uno de los shooters que mejor exprimiera el hardware de Wii, pero que finalmente se ha quedado corto en todos los sentidos. Con algo más de trabajo habríamos tenido un gran título bélico, pero sus carencias y errores le han pasado factura.

 

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