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Medal of Honor : Vanguard

El mayor conflicto de la historia regresa a Wii de la mano de Electronic Arts. Ajústate el casco, soldado, esta vez lucharás solo.

Medal of Honor: Vanguard - Análisis

MoH

Después de tres entregas en GameCube, la serie Medal of Honor regresa a una consola Nintendo. En esta ocasión encarnaremos al teniente Keegan, de la 82º División Aerotransportada, durante su servicio en diversas operaciones durante la 2ª Guerra Mundial.

Este título sigue los esquemas establecidos de la serie, un desarrollo lineal ordenado por operaciones en distintas ubicaciones. El avance por los niveles se reduce a eliminar a todos los enemigos del frente, y en pocas situaciones tendremos que realizar otra tarea que no sea esperar a que los nazis asomen la cabeza de la trinchera y disparar en el lugar adecuado. Sólo en algunas ocasiones nos saldremos de esa tónica, teniendo que resistir un asedio o eliminar tanques usando un lanzacohetes.


Debido a esto, a su falta de variedad, acaba volviéndose un tanto monótono. Ni siquiera las medallas que obtenemos al final de cada nivel según cómo hayamos resuelto la misión añaden interés al conjunto.

Para colmo, la inteligencia artificial enemiga deja mucho que desear. Su comportamiento no parece haber sido pensado más allá de disparar desde la seguridad de sus posiciones, y les cuesta reaccionar cuando les atacas a quemarropa. Una vez te encuentras detrás de la línea enemiga, están casi por completo a tu merced.

Tú contra el mundo
Otro detalle que llama la atención y que estropea bastante la ambientación y la inmersión (si es que el apartado técnico, del que ya hablaremos, no lo estropeaba bastante) es el hecho de que tus compañeros de misión, controlados por la máquina, no hacen absolutamente nada por ayudar. Se encuentran ahí solo para indicar por dónde debes continuar y para ir abriendo puertas, porque en ningún momento se les ocurre abatir a un enemigo. Ese trabajo depende totalmente del jugador. En la última misión eso se hace especialmente patente, cuando el teniente Keegan debe eliminar en una misión propia de Rambo a todo un batallón alemán sin ayuda de nadie. ¿Quién dijo miedo?

Desde que Wii salió a la venta, hemos esperado un shooter con una jugabilidad estable y fiable, con un buen uso de las capacidades del mando y de rápida y precisa respuesta. En este sentido, la última obra de EA cumple, aunque a medias.

Sin llegar a la precisión de un teclado y un ratón, el control de este MoH acaba resultando cómodo y seguro, aunque requiere un tiempo para acostumbrarse. A veces se echa en falta un poco de rapidez de giro, pero muchos parámetros son configurables desde el menú de pausa.