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Mario Party 9

Un planteamiento diferente para el regreso de la saga.

Mario party 9 - Análisis

Es posible que el tapado del juego sea el modo de minijuegos. No el modo libre en sí, sino pequeñas variantes en las que hay que conseguir ciertos objetivos intercalando minijuegos, donde un mejor puesto te facilita alcanzar la victoria. Un enfoque parecido al de varios modos de Wii Party donde los minijuegos tienen más presencia que en las partidas de tablero y que suponen una buena alternativa para aquellos que quieren que prime la habilidad sobre el azar o la estrategia.

Un apunte, lamentamos que no haya una variante que sí se puede dar en los eventos de Bowser: un minijuego en el que gana quien lo pierde. Algunas de las mayores risas vinieron en estos minijuegos, donde todos competían por suicidarse antes.

Mario Party 9 también se distingue del octavo en el uso del Wiimote. Se acabó el hacer gestos de todo tipo. La evolución del control ha sido similar a la vista a lo largo de la vida de Wii: si en su etapa inicial predominaban los aspavientos varios, en sus últimos años se ha centrado en el uso del puntero, la inclinación del mando y un uso en horizontal emulando el control de la NES. En Mario Party 9 la mayoría de los minijuegos se basan en estos controles. En ocasiones toca recurrir a gestos, como pegar hachazos; pero son casos residuales.

Análisis Mario Party 9

Técnicamente Mario Party 9 se queda en medio del camino hacia Galaxy. Presenta efectos similares, destacando por ejemplo en la iluminación; pero no alcanza el grado de detalle que tuvieron los plataformas. La estética recurre más que en entregas anteriores a referencias a otros juegos de Mario, como el ya citado Super Mario Galaxy así como Sunshine o New Super Mario Bros Wii. También se aprecia con cameos de personajes como los Toad azul y amarillo, que hacen de tutores en las partidas o los tronquitos de Galaxy 2 en algunos minijuegos.

Algo parecido se puede atribuir a su música. Los temas de los tableros son “hermanos menores” de otros juegos del fontanero. Por otro lado, en los minijuegos las composiciones son más rítmicas y repetitivas, acompañando la sensación de rapidez que debe imperar en estos.

Mario Party 9 no llega al nivel que hubo en Nintendo 64 y los primeros años de GameCube. No obstante, no hay que verlo como uno más dentro de la saga, sino uno nuevo y diferente. Convencerá más a unos que a otros; pero el intento de renovar una saga que acabó estancada sí que parece haber dado con el resultado.

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