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Mario Kart 8

Una sensación de velocidad espectacular y una conducción diferente. Todo ha cambiado.

Mario Kart 8 - Análisis

Mario Kart en HD, ¡por fin! Eso sería el centro de este análisis si fuera lo más importante de este juego pero lo que esconde Mario Kart 8 bien merece una reseña concienzuda, hasta la raíz, hasta el metajuego.

Lo que Nintendo nos ha querido vender es que la gran novedad son los gráficos en alta definición y la espectacularidad de conducir por las paredes y por el techo, además de las posibilidades sociales que le dan Mario Kart TV y Miiverse. Bien, empecemos por ahí, no tengo prisa.

El trabajo técnico de Mario Kart 8 es muy bueno. Si a Nintendo se le atragantaba el salto a las HD con este juego queda ya demostrado que el problema pasó, que todo está solucionado. Wii U carga cada escenario en apenas un par de segundos, completos, de tal modo que si la cámara lo permite se puede ver el otro extremo del circuito con efecto de difuminado. No hay esperas ni pérdidas de tiempo. Sobre cada uno de los trazados están los 12 corredores, diseñados y animados con el mismo mimo que en un juego en el que fueran protagonistas, y sus coches, con algunas partes móviles, esperando a responder a los baches o a las fases antigravitacionales. Pero no están solos, los niveles están más vivos que nunca, con elementos dinámicos que ayuda a crear una ambientación que manda al olvido a los viejos trazados en los que había poco o nada más allá de las vallas.

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Y todo esto se mueve a unos 60 fotogramas por segundo de forma estable con uno o dos jugadores. La cosa cambia cuando hay tres o cuatro porque la fluidez cae hasta los 30 y además se sacrifica algún filtro, pero se queda fijo a ese nivel, sin caídas. Hasta cuando baja de calidad lo hace con criterio, se nota que los desarrolladores han preferido llegar a un nivel y dejarlo fetén antes que intentar ir hasta donde no llegaban.

Mario Kart 8 no es un portento técnico, por ejemplo solo se han aplicado las técnicas de iluminación y sombras justas. Pero da igual porque el ojo queda cautivado por el excelente trabajo artístico con el que se ha pintado cada uno de los circuitos. Sabedores de la llegada de los mirones, los diseñadores al mando de Hideki Konno han creado escenarios bellísimos de temática muy variada, en algunos momentos de fantasía como esa Senda Arcoiris con naves espaciales calamar y en otros más realistas como las Ruinas Roca Picuda, casi construido por los Mayas. Tan detallados que tiembla al pasar sobre las vías del tranvía o al bajar del bordillo de una acera. Merece la pena pararse a ver los planos fijos de cada uno o buscar ángulos de cámara en Mario Kart TV que te ayuden a disfrutarlo, aunque es casi imposible cuando tienes un mando en la mano.

Por si fuera poco, el juego suena de maravilla gracias a una selección de temas muy rica y orquestada por primera vez. Solo las voces y los insultos van a ser capaces de tapar la mejor banda sonora que jamás haya tenido un Mario Kart.

Un diseño no tan retorcido

Una vez que ha entrado por el ojo y por el oído, tiene que convencer al volante. Por su descripción parece que vaya a ser una mezcla entre Mario Kart Wii, con sus doce corredores, sus pistas anchas y sus motos, y Mario Kart 7 de Nintendo 3DS, por el pequeño taller de piezas intercambiables.

A todo esto hay que sumar su marca de identidad, los vehículos voladores, la ingravidez. En algunas zonas las ruedas se ponen de lado y el coche se pone a flotar sobre la pista. En estos casos se conduce igual, la única diferencia es que los toques con rivales dan miniturbos, y aunque suene a tontería no tiene pinta de que vaya a ser pecata minuta. De hecho, está presente en casi todos los recorridos y ha sido determinante para el diseño de las pantallas. Gracias a este invento se ha roto con la horizontal y se ha dado rienda suelta a cierto surrealismo.

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