Portada » Análisis » Mario and Donkey: Minis on the Move

Mario and Donkey: Minis on the Move

Como rivales eran buenos, como amigos son geniales.

Mario and Donkey: Minis on the Move - Análisis

Hay que tener cuidado, si la tubería se nos llena de piezas, fin de partida, por lo que tendremos que ser rápidos a la hora de colocarlas o, en caso de que no nos sirvan para nada, las coloquemos en otros huecos del escenario inservibles o las lancemos a la útil papelera, una casilla especial del escenario que, una vez que ha engullido tres piezas, desaparece para mandarnos a la tubería una pieza especial, una que se adaptará al hueco en el que la coloquemos, asegurándose de conectar sus casillas adyacentes.

La dificultad no se queda sólo en eso, puesto que además existe un tiempo límite para completar el nivel, y también tenemos que asegurarnos de que nuestro Mini va siempre por un camino, ya que si se encuentra que no puede continuar se caerá y tocará volver a intentarlo. Lo bueno es que una vez que el juego detecta que desde la posición actual de los Minis hasta la meta no hay ningún problema, el tiempo límite deja de disminuir y veremos una simpática animación de nuestros juguetes llegando a la meta.

Mario and Donkey: Minis on the Move

En El Palacio de las piezas (formado por sesenta niveles) debemos fabricar caminos una vez más, aunque está vez tenemos desde el principio las piezas que habrá que utilizar en la tubería, pudiendo haber más de una de cada tipo, por lo que aquí no hay que preocuparse de que el recipiente se llene de piezas y perdamos. Tampoco tenemos que preocuparnos del tiempo límite; aquí el tiempo que tardemos sólo servirá para conseguir más puntos al completar la fase. ¿Es este modo mucho más fácil que el anterior? No es así, ya que aquí aparecen casillas en el tablero que tienen artilugios, como muelles que harán saltar a nuestro Mini y casillas rotadoras que tendremos que girar nosotros según convenga en cada momento.

Revuelta de Minis (cincuenta niveles) se olvida de la tubería de siempre y de colocar piezas, aquí el escenario ya está hecho. Lo único que debemos de hacer es manipular aquellas casillas que sean especiales como las giratorias para llegar a la meta dentro del tiempo límite, aunque aquí tendremos a más de un juguete al que ayudar y, en la mayoría de los casos, comienzan su andadura en posiciones diferentes. Se nos añade en algunos niveles la llave, un objeto que deberá recoger el primer Mini que vaya a entrar a la meta, ya que estará cerrada al principio.

Mario and Donkey: Minis on the Move

El último modo, Enredo selvático, sólo ofrece tres niveles. Nos puede parecer de chiste viendo la cantidad de escenarios que tienen el resto, pero cuando entremos puede que hasta que lo agradezcamos. Este es el modo con los mapas más enormes del juego, aquí los niveles no son para completarse en un par de minutos como mucho, sino en bastante más tiempo.

Comparte la mecánica de Mario en marcha en cuanto a la tubería, pero aquí la mayor dificultad consiste en que nuestros escenarios son cuatro veces más grandes que los del resto del juego y que la mayoría del camino está sin hacer. Aquí no existen las tres medallas clásicas para obtener una estrella de oro, sino que tenemos diez estrellas para recoger en cada nivel, todo ello dentro de un tiempo muy ajustado. Por suerte hay relojes por el escenario que nos darán un alivio y podemos nosotros mismos `fabricarnos´ una zona de tiempo extra si creamos en el tablero como camino un círculo cerrado mientras nuestro Mini está por él. Es el modo más complejo a primera vista y nos dará grandes quebraderos de cabeza.