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MADWORLD

Un proyecto innovador para volver a las raíces de los mata-mata clásicos, con un estilo blanco y negro rompedor y violencia excesiva. ¿No será demasiado?

MadWorld - Análisis

Y si te cansas de jugar, siempre puedes dejar los mandos sobre la mesa y ponerte a escuchar los temas de la banda sonora, puro rap. Todos son originales y concuerdan con la temática de cada zona del mapa en cierto modo. Fueron producidos en Japón por Naoto Tanaka y después nueve raperos con más clase que nombre pusieron sus letras y distintos estilos. Un disfrute en sí mismo más que un acompañamiento. Platinum lo sabe y por eso está a todo volumen por defecto, así que si quieres oír el resto, tendrás que bajarlo en las opciones.


Los comentaristas de MadWorld son estupendos. Si los temas de fondo se han medido hasta el último verso para que queden acorde, las voces, una enorme cantidad de estupideces grabadas en castellano, sólo merecen nuestra felicitación. De hecho, no sabíamos si subir la música o los comentarios para enterarnos de lo que dicen, para disfrutar más. Parecen una mezcla entre Humor Amarillo y Wrestlemania, y consisten en una 'chorrilera' de auténticas paridas con mucho, mucho descaro. Si House of the Dead se limitaba a muchos "joder" y alguna salida de tono, aquí hay referencias más explícitas (hasta a las drogas blandas), coñas sin sentido o chistes absolutamente macabros. Un doblaje muy apropiado, que quita hierro y lo pone a partes iguales. Tan español, que nos pasó que los comentaristas repitieron justo lo que acabábamos de decir de una muerte, algo "sobre un jamón". Muy ocurrentes.

Todo este menú por el módico precio de un puñado de horas, ¿cuántas? Ahora más que nunca, depende del jugador. Si alguien se acerca a una tienda, se gasta su euros en este título llega a casa y lo enchufa para matar deprisa y corriendo, entonces podrá tardar menos de diez horas. Pero ni habrá entendido nada ni se lo habrá pasado tan bien. MadWorld invita a detenerse en cada punto, a dar vueltas por los mismos sitios, a esperar a más enemigos comunes para probar nuevas torturas. Y además lo consigue, porque inconscientemente, al menos en nuestro caso, lo haces. Llegará un momento en el que te digas a ti mismo, "bueno, ya está bien, voy a avanzar", pero no porque te apetezca, sino porque se te va el santo al cielo (¿se puede entrar al cielo en trocitos?) de lo bello que es matar en Varrigan City.

Una vez concluidas las más de una docena de pantallas repartidas en las cinco ciudades, desparramando o sin desparramar, aún queda una locura más por delante. El modo "jodidillo", para ese que tuvo prisa en acabárselo, criticando la IA de los enemigos. Y también hay un modo multijugador, esta vez real y a dos mandos, con Jack y un homólogo cambiado de ropa, para pelear por la mayor puntuaciones en los minijuegos, una aportación menor.

Al final del día notarás que todos tus sentidos más sucios están satisfechos. Has saciado tu sed de sangre, de venganza y de muerte, eso sí, con variedad. Te has recreado la vista con salpicones rojos en un mundo blanco y negro difícil de comprender pero a la vez infinitamente atractivo. Temazos machacones y sandeces sin sentido han camelado tus oídos. Te has llevado una dosis de moralina. Y además te lo has pasado bien. Sólo falta el sexo, así que la de por las noches y a dormir, que éste ha sido uno de los días más completos de tu vida de jugón.

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Redacción: David Caballero y Sergio Figueroa
Ilustración: Jesús Delgado