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MADWORLD

Un proyecto innovador para volver a las raíces de los mata-mata clásicos, con un estilo blanco y negro rompedor y violencia excesiva. ¿No será demasiado?

MadWorld - Análisis


La violencia gratuita en los videojuegos siempre ha sido el camino fácil para satisfacer a los jugones; sin complicaciones. Aquí nadie muere, y cuando pasa, están los "continúes". Si se mezcla con la sociedad moderna, competitiva, sádica e inhumana, el resultado es un juego como MadWorld, una locura donde el que más se ensaña, gana.

Platinum Games ha creado una historia retorcida y exagerada en la que un tal Jack, un superhéroe musculado, malhumorado y bien armado, tiene la misión de reventar a todo el que se le ponga por delante. Hasta ahí no es más que un beat'em up clásico, aunque sin chica para rescatar. Pero sus objetivos no están del todo claros. El primero es que está dentro de un concurso de televisión, concretamente un reality show de máxima audiencia, en el que gana el que sobrevive. Unos criminales han tomado una ciudad, Varrigan City, han soltado un virus y están retransmitiendo los horrores del interior. ¿Y el resto del mundo? Disfrutando desde el sofá de casa. El segundo, que alguien tiene que acabar de una vez con todo ese caos, ¿quién tendrá ese cometido?

    

Entre la gran cantidad de tonterías y chistes de MadWorld, habrá momentos para la seriedad y para la reflexión. Entre la exigencia de ser el más bruto, habrá un trasfondo moral sobre la violencia, su legitimación y su uso en la sociedad actual. Un guión elaborado que requiere atención a los diálogos con el objetivo de descubrir, en última instancia, quién es Jack. Un toque de clase en un juego que no se quiere conformar con ser un mata-mata del montón.

 Aunque todo parece muy brusco, el sistema de juego es fino e inteligente. Es una de las mejores adaptaciones a los tiempos modernos de muchos botones y movimientos de muñeca del clásico mata-mata junto a No More Heroes (y quizá mamando algo de él). De algo tan sencillo como el puñetazo y la motosierra, Platinum ha conseguido sacar una riquísima variedad de ataques gracias a los golpes predefinidos y las ayudas del entorno. El objetivo es lograr la muerte más elaborada, y para ello habrá que combinar la mayor cantidad de acciones posibles. Una muerte a puñetazos no vale nada comparada con la de un tío atrapado en un barril, atravesado por la oreja por una trompeta, ardiendo y empalado en el poste de un cartel. Todo logrado de forma muy sencilla y reactiva a través de los botones 'A', 'B' y dos gestos con el Wiimote. Fácil y directo, sin complicaciones.

Dicho así puede parecer sádico, pero es la lógica que prima. Primero, porque es necesario acumular puntos para desbloquear todo y poder llegar al malo de cada zona y segundo porque es el centro de la jugabilidad y produce satisfacción. A todo ello contribuyen los enemigos, siempre en el número justo y en la actitud necesaria para que podamos entretenernos pero no para tomárnoslos a broma. Excepto en las pruebas, donde sí que son zombis, estarán dispuestos a atacar y a acorralar a Jack. Por tanto, sin contemplaciones, libera la bestia y arrasa.

Y entonces pasa. Ahora entendemos eso de que MadWorld sea un programa de televisión. Y no nos referimos al simulado en el argumento del juego, sino a que MadWorld es, en sí, un espectáculo televisivo. Une a varios amigos y amigas, sean como sean, en torno a tu tele, dale rápido a cualquier misión y acaba de comenzar una tarde de risas, lloros, gritos, sorpresas y mucho cachondeo, como reza la publicidad impresa.