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Knights of the Round

Los Caballeros de la Mesa Redonda made in Capcom.

Knights of the Round - Análisis

Knights of the Round para por ser una de esas conversiones de recreativas de las que gozó Super Nintendo, directas desde la placa CPS-1 de Capcom, de la que salieron otros grandes clásicos de los salones recreativos como Ghouls´n Ghosts, U.N. Squadron o Street Fighter II.

Por aquel entonces, Capcom era una experta en hacer beat´em ups, juegos en los que el jugador tomaba el control de un personaje y avanzaba nivel tras nivel destruyendo a decenas de enemigos clónicos, cogiendo algunos objetos y enfrentándose a enormes y poderosos enemigos finales, sólo o con un amigo. A lo largo de los años, la compañía japonesa fue perfeccionando este género, primero con Final Fight, luego con The King of Dragons, añadiendo una temática fantástica y medieval y elementos roleros, como subidas de nivel y objetos especiales; en tercer lugar con Knights of the Round, en el que perfeccionó el apartado visual e introdujo el sistema de defensa y, finalmente, con las magistrales adaptaciones de Dungeons and Dragons: Tower of Doom y Shadow over Mystara.

En Knights of the Round el jugador podía escoger combatir con tres personajes muy diferenciados. Por un lado estaba el lento pero poderoso Perceval, uno de los caballeros de la Mesa Redonda. En segundo lugar, Sir Lancelot, el más débil del trío pero ágil y como un gamo. En tercer lugar, como no podía ser de otra forma, el equilibrado Arturo, con la poderosa Excalibur. El objetivo del juego era abrirse paso a lo largo de siete niveles y acabar con el rey bárbaro, Garibaldi, a fin de que Arturo pudiera unificar el reino de los bretones y proclamarse rey de toda Inglaterra.

¿Por qué era distinto este juego del resto de beat´em ups del mercado? Básicamente debido a su espectacular apartado visual (para la época, se entiende) y a la riqueza de su control. En primer lugar, los elementos roleros hacían que los jugadores buscaran la puntuación por algo más que orgullo personal. Conseguir más puntos era obtener más experiencia, lo que implicaba ir mejorando al personaje. Si durante los primeros niveles vestían armaduras de cuero y sus armas eran sencillos, pero efectivos, trozos de metal, a medida que nos íbamos acercando al final de la aventura el cuero era sustituido por el metal y las armas se iban haciendo más grandes y se les iban engastando joyas de gran tamaño. No sólo era que el personaje se iba haciendo más resistente al daño y sus ataques eran más poderosos, sino que el aspecto del personaje iba en consonancia.

El segundo apartado en el que destacaba era el jugable. No sólo se podía atacar, saltar y el típico ataque especial de la época, en el que se pulsaban ambos botones y se hacía un ataque circular a cambio de parte de la vitalidad, sino que Capcom añadió ciertos elementos para hacer los combates más interesantes. Por un lado estaba la carga, con la que los personajes podían correr rápidamente de un lado a otro de la pantalla. En segundo lugar, y mucho más importante, la posibilidad de parar ciertos ataques pulsando el botón en el momento exacto. Esta mezcla de movilidad, ataque y defensa dotaron a Knights of the Round de mucha más profundidad que el resto de sus coetáneos.

El apartado gráfico estaba muy cuidado, con muchos más enemigos de los habituales en el género, con la sensación de que ellos también iban subiendo de poder a medida que avanzábamos de nivel. Mejores armaduras, mejores armas y nuevas triquiñuelas. No sólo se trataba de presentar clones de diferentes colores, sino que cambiaban de verdad los diseños. Además, había suficiente variedad para que no se sintiera repetitivo. Los escenarios sí eran algo más sosos, pero eran bonitos y cumplían perfectamente su función.

Knights of the Round Table

A dobles (a triples si se jugaba en la recreativa) la diversión se multiplicaba, como es habitual en los beat´em up. Mejor acompañado que sólo y te podías echar tranquilamente una tarde para pasártelo con un amigo y otro pad. Eso sí, Knights of the Round no era un juego sencillo en absoluto, su dificultad era bastante alta y se podía sufrir bastante en algún que otro punto.

Puede que Knights of the Round no fuera uno de los mejores títulos de SNES, pero eso no es sinónimo de que fuera malo. Se trata de un título rápido y accesible, muy bien ejecutado y la última de las pruebas de Capcom antes de lograr la perfección del género con la saga de Dungeons & Dragons. Un juego muy divertido con el que las tardes se pasaban en un suspiro.

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