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Indiana Jones y el Cetro de los Reyes (and the Staff of the Kings)

Indi vuelve, pero el peso de los años se nota.

Indiana Jones y el Cetro de los Reyes - Análisis

Los combates son sencillotes y las rutinas de ataque de nuestros adversarios son insultantemente sencillas. El Nunchuck es nuestra mano izquierda y el Wiimote la derecha, así que dependiendo de en qué dirección los movamos, Indy hará un directo, un crouché o un poderoso gancho. Podremos esquivar algunos ataques, o usar el látigo para atraer enemigos o desarmarlos. Los controles funcionan bien si no nos ponemos a agitar como locos las manos, sino pensando los movimientos y haciéndolos de forma precisa. Se juega también con la posibilidad de interactuar con elementos del escenario y, de hecho, en muchas de las situaciones sólo podremos avanzar de esta manera. Así, si nos vemos envueltos en algún tiroteo, puede que la única forma de avanzar sea romper algo del nuestro entorno que obligue (o mate directamente) al enemigo que nos fuerza a refugiarnos detrás de unos sacos de arena.

Pero incluso con la posibilidad de interactuar con algunos elementos del escenario (golpear contra mesas, lanzar botellas, golpear con palas o usar el látigo para volcar una estantería) los combates acaban siendo una actividad repetitiva. Cada adversario tiene una rutina y, una vez descubierta, bastará con repetirla una y otra vez hasta hacerles morder el polvo. Más frustrante aún resultará cuando nos rodeen varios enemigos; será entonces cuando la ausencia de dinamismo en los controles de Indy se mostrará en todo su esplendor y lo pasaremos mal intentando cambiar de posición o intentando ir a por el enemigo cobarde y rastrero que nos tira bolas de billar desde una distancia segura. Los golpes vendrán de todas partes sin posibilidad de esquivarlos, ya que nuestros enemigos corren más que nosotros y siempre nos acaban derribando.

Otro punto manifiestamente mejorable son los escenarios, más lineales que el Tetris. Una puerta de salida y una puerta de entrada. Algún recoveco con algún tesoro escondido para desbloquear extras, pero poco más. Lo que sí hay que destacar como elemento interesante es la inclusión de "logros" en cada escenario al realizar proezas, especialmente a la hora de matar a ciertos enemigos de determinadas maneras. Estos logros sirven para desbloquear nuevos modos de juego y alargan la vida del título para los más exigentes.

Indiana Jones y el Cetro de los Reyes se desvela como un desaprovechamiento más de una licencia jugosa. Hay ciertas intuiciones de por dónde podrían ir los tiros, pero se queda a medias de todo. Lo único sobresaliente sin asomo de dudas: la banda sonora. Larga vida a John Williams.

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