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Ice Climber

Recordamos a Ice Climber, el juego de NES en el que gana quien llegue a lo más alto.

Ice Climber - Análisis

Ice Climber fue uno de los primeros juegos de NES en llegar a nuestras tierras, motivo por el cual se le tiene más cariño que a otros. Un título muy invernal cuyos protagonistas, Popo y Nana, han tenido el honor de aparecer en la saga Smash Bros. y que, gracias a ello y a la consola virtual, siguen vivos y con la esperanza de algunos fans de ver una nueva entrega. También existe una curiosidad sobre este juego y es sobre uno de sus enemigos principales: los yetis. En la versión original japonesa eran focas lo que había en su lugar, pero por miedo ante la reacción a una posible polémica del maltrato animal en la época se cambió en sucesivas versiones (incluida la europea).

La esencia de este juego es llegar a lo más alto de las diferentes montañas que hacen de fases. Para ello estamos equipados con un martillo que nos ayuda a golpear enemigos y a romper bloques de ladrillo para escalar a lo largo de los diferentes niveles de altura en los que se divide cada montaña. Una vez hemos llegado a cierto punto (ocho niveles completados) nos encontraremos con una zona de bonus con límite de tiempo de cuarenta segundos en la que el objetivo es conseguir vegetales que nos dan puntos extra y llegar a la cima para agarrarnos a un cóndor. Al ser bonus no es obligatorio completarlo y pasaremos a la siguiente montaña, pero por ser un título tan arcade los puntos son los protagonistas.

No existe por tanto una historia que nos lleve a avanzar. Aquí sólo hay que fijarse en intentar hacerlo lo mejor posible en el menor tiempo, y para ello tendremos que estar pendientes de los bloques que se pueden romper y los que no, los enemigos, las zonas de hielo azules en las que nos resbalamos, y sobre todo las nubes, plataformas móviles que requieren más pericia. Los saltos son bastante ajustados y son más hacia arriba que en horizontal, con lo cual pueden sacarnos de quicio ante la costumbre que tenemos los jugadores de ahora de usarlos para avanzar lateralmente. Además hay que tener en cuenta que, como en otros juegos de la época de pantalla fija, avanzar hacia un extremo de la pantalla nos lleva a aparecer en el lado opuesto, algo que se convierte en imprescindible para facilitar algunas zonas.

Ice Climber

Disponemos de cuatro vidas antes de ver la pantalla de Game Over. Cualquier toque enemigo supone perder una, y hay que estar muy al loro, ya que para derrotarlos sólo nos vale usar el martillo, pero no vale saltar sobre ellos. Además de los yetis, enemigos comunes, tenemos pájaros y osos polares que nos complicarán la subida junto a estalactitas que caen desde niveles superiores.

Hay treinta y dos montañas para superar y, una vez completadas, el juego se reinicia desde la primera con una mayor dificultad. Por lo tanto, el componente presente siempre es la competición por conseguir puntos a base de derrotar enemigos y subir al cóndor recogiendo todas las verduras. Y la competición llega a otro nivel con el modo multijugador para dos personas, siendo Nana la segunda, donde se busca ver quién consigue más puntos al final. Hay que ser rápido también, ya que si uno se queda muy abajo desaparece, se regenera en el nivel más bajo visible (previa vida perdida) y nos quedaremos en mayor desventaja.

Bonito gráficamente con colores que resultan significantes sobre todo en el terreno del hielo. Se nota que es de los primeros juegos, tanto en esto como en el apartado sonoro, con pocos temas y con la melodía principal como la única que tiende a ser recordada y tarareada.

Ice Climber

La estela de Ice Climber sigue en el aire, pero mientras podemos usar a sus personajes en Smash, jugar a una de sus múltiples versiones de consola virtual o superar las pruebas relacionadas en NES Remix. Una segunda parte igual quizás se vea imposible, pero viendo como Kid Icarus ha sido reimaginado, no nos cabe duda de que alguien podría sacar algo bueno de esta franquicia.