Portada » Análisis » Ice Age 2: El Deshielo

Ice Age 2: El Deshielo

De la mano de Vivendi y los estudios FOX de animación viene la adaptación a videojuego de la película Ice Age 2: el deshielo, estrenada hace casi un año en los cines.

Ice Age 2: El Deshielo - Análisis

 Alejándose un poco de la trama de la película, en el juego encarnaremos a Scrat, la ardirrata neurótica y obsesiva de las bellotas. Sin duda alguna es un acierto, pues es, de lejos, el personaje más carismático y divertido de toda la saga. El resto de personajes principales, Manny, el último mamut; Sid, un perezoso bocazas; y Diego, un dientes de sable con bastante genio, aparecerán y serán el hilo conductor de la historia, pero no de una forma activa.

Como ya estamos acostumbrados en los primeros meses de vida de Wii, nos encontramos ante un port de la old gen. De hecho, la versión que tenemos entre manos en visualmente idéntica a la de GameCube excepto el detalle de que permite aprovechar una resolución de 480p a aquellos que dispongan del soporte adecuado.

Controlando el patético pellejo de Scrat, saltaremos, treparemos, nadaremos y nos enfrentaremos a jabalíes y monos salvajes, escarabajos con mala uva, pirañas psicópatas… un buen número de enemigos que, eso sí, no resultan demasiado difíciles de dejar inconscientes (nunca matamos a ninguno, solo los dejamos fuera de combate unos segundos). Nuestras armas serán nuestra “furia asesina”, los lanzamientos de piedra, un fuerte golpe en medio del salto (como el “culazo” de Mario) y un ataque remolino que, al estilo de los viejos beat’em up de antaño, consumirá nuestra vitalidad.

Las animaciones de los personajes destacan en el apartado gráfico, sobre todo las de Scrap. El pelo de los animales (se ha empleado fur shading) es bastante realista, aunque queda lejos del que se pudo apreciar en Starfox Adventure, de RARE para NGC.

Los escenarios continúan con la estética minimalista de las películas. Si bien no resultan muy elaborados, cumplen su función a la perfección. Sin embargo, a pesar de esa simpleza, hay que destacar el hecho de que no dan la sensación de estar vacíos. Todo lo contrario, rebosan de vida y de recovecos donde hallar más bellotas y nueces.