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Harvest Moon Magical Melody

Desde las entrañas de NGC viene este remake del simulador campeste más famoso del mundo. ¿Qué tal le ha sentado el cambio a Wii?

Harvest Moon Magical Melody - Análisis

Harvest Moon tiene un objetivo muy claro. La Diosa de la Cosecha se ha convertido en piedra y tenemos que salvarla. Cuando hagamos cosas recibiremos notas (hasta un total de 50) y cuantas más tengamos, mejor. Tendremos un menú con los nombres de las notas para saber por dónde van los tiros de cómo conseguirlas. Por ejemplo, la “Nota límite” nos la darán cuando se agote nuestra barra de resistencia y caigamos inconscientes. Aún así, estas pistas son vagas y la grandísima mayoría nos las darán de pura casualidad (como la que te entregan si te estás un par de días sin hablar con nadie) mientras realizamos nuestras actividades cotidianas, que ¿son muchas?


Las posibilidades abrumadoras de cultivar, criar pollos, vacas y ovejas, cocinar, pescar, picar minerales, relacionarte con el pueblo… se esfuman en cuanto te das cuenta que en los primeros compases te limitarás a recoger setas y robar estacas a los vecinos para poder tener un capital mínimamente decente. Cuando comencemos a labrar la tierra nos enfrentaremos al maravilloso mundo de la monotonía: recoger (si la hay) la cosecha del día, regar tus plantas para que crezcan (eso os llevará media barra de resistencia lo menos) y largarnos a pescar algo para recuperar vida para después ponernos a picar minerales (que con nuestra mochilita habrá que salir cada dos por tres para entregar lo que saquemos) o cortar madera.

Los primeros compases de juego son muy ingratos, pero poco a poco podremos comprar herramientas que nos harán las cosas más fáciles y nos permitirán aprovechar mejor los días, bolsas para llevar más objetos y, lo más importante, comprar nuevos terrenos para aumentar nuestras actividades con la cría de animales.

Es importante vigilar el tiempo que va a hacer (desearéis que llueva para libraros de regar) y el día que es, ya que todas las tiendas libran algún día de la semana. También habrá que estar atento a los festivales, bien sea de flores o de concursos de ganado. Un detalle que choca es que el primer festival te lo encuentras a la semana de juego y es una carrera de caballos… y no estás ni cerca de tener un caballo. ¿Por qué le enseñas a un jugador ese evento si hasta el otoño no se celebra otra carrera y para entonces lo más probable es que tampoco tengas caballos?

Algo parecido me pasó con el Festival de las Flores. Compré semillas de Flores de Primavera en la tienda para tener algo que llevar al festival. El resultado de seis cultivos fue: una flor, una tomatera, dos patatales y dos parterres de hierba. Llevé mi flor, algo tristón, al festival y me encontré al alcalde que me dijo que se había cancelado. ¿Por qué? Nadie me dijo lo que había que hacer. ¿Había que enviar muchas flores a algún sitio? Total, le regalé la florecilla a una de las chicas del pueblo, que me dio las gracias. Fui a ver si había mejorado mi relación con ella, pero nada. Me pasé la siguiente semana regalándole todo lo que pillaba: corales, piedras lunares, más florecillas… En mi desesperación le regalé una hermosa (y para mí valiosísima) patata. Nada de nada. Ni un mísero corazón de color en la barra que indicara que hacíamos buenas migas. ¿Cómo se supone que me voy a llevar bien con la gente si nunca me dicen que haga nada, si sueltan frases predefinidas, si les dan igual los regalos que les hago?