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Harry Potter y La Orden del Fenix

Por primera vez, EA pone todo el mágico mundo de Potter en tu mano en un juego por encima de lo normal.

Harry Potter y La Orden del Fénix - Análisis

La Orden del Fénix es un juego de exploración. Hogwarts tiene más secretos que un episodio de Perdidos y es nuestro deber ponerlo todo patas arriba con ayuda de nuestra varita y un puñado de hechizos. Depulso, Accio, Leviosa, Incendio, Reparo y Reducto nos permitirán empujar, atraer, levitar encender, reparar y romper elementos del escenario y descubrir los secretos de Hogwarts. Todo esto nos consentirá conseguir puntos que, cuando alcancen una determinada cantidad, desbloquearán extras en una sala del castillo (trofeos y pequeños vídeos "making off") y fortalecerán los conjuros que lancemos.

 Los hechizos los haremos sacando la varita con el B, apuntaremos al objeto con el que queremos interactuar (parpadeará levemente) y efectuaremos el movimiento: así, Reparo se hará moviendo el wiimote en sentido de las agujas del reloj y Accio atrayéndolo hacia nosotros.

Hay que hacer especial hincapié en "Wingardium Leviosa", el hechizo de levitar, que me ha encandilado especialmente. Tendremos que mover tanto el wiimote como el nunchuk hacia arriba y el objeto volará. Entonces, tendremos que dirigir su vuelo moviendo ambos mandos. Un movimiento muy suave y sensible que nos permite apreciar la física de los objetos al golpear contra superficies (mejorable, eso sí) o, por ejemplo, atizar con un pedrusco a los alumnos de Hogwarts (avisamos del poco realismo que refleja el juego en este apartado porque no hice ni una mala brecha).

 También nos esperan duelos de magia que nos obligará a usar el mismo sistema de comandos que con los hechizos "de campo". Protego, Levicorpus, Expelliarmus, Rictusempra, Desmaio y Petrificus Totalus serán nuestro arsenal contra los mortífagos y Malfoy y sus secuaces. Los combates son descafeinados, la verdad; algo liosos y poco espectaculares y pasaremos más tiempo usando Protego que otra cosa, pero afortunadamente hay muy pocos.

A lo largo de las aproximadamente ocho horas que dura este Harry Potter, tendremos que ir cumpliendo misiones que nos van encargando los personajes del castillo que van desde hacer los deberes a ayudar a los gemelos Winsley con sus gamberradas. Eso sí, el juego nos da la suficiente libertad como para no sentirnos obligados a hacer nada en ningún determinado momento, aunque siempre ajustándonos a la historia.

¿Y qué es hoy en día un juego sin minijuegos? Naipes explosivos, Gobstones y Ajedrez Mágico (muy facilito, eso sí) ayudan a pasar el tiempo y es necesario jugar para conseguir el 100% de los secretos. Se ha echado de menos el quidditch, mucho, sobre todo con un wiimote entre manos.

Un último apunte respecto al control. Andamos con el stick del nunchuk y corremos si a la vez pulsamos el Z. Teniendo un stick analógico con diferentes grados de inclinación no lo entiendo. Más aún, no entiendo por qué cada vez que uno de tus inseparables compañeros (Ron y Hermione, por supuesto) te hablan, automáticamente el personaje deja de correr. Algo que deberían pulir para El Misterio del Príncipe.