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Harry Potter y el Misterio del Príncipe

Prepara la vuelta al cole. Y no te olvides de la varita y el caldero.

Harry Potter y el Misterio del Príncipe - Análisis

Con el estreno de la última película inspirada en las novelas de J.K Rowling ha llegado la inevitable ola de merchandising. Harry Potter no podía faltar a su cita, y se pasea de nuevo por nuestras consolas en otro videojuego en el que podremos emularle asistiendo a las clases de Hogwarts y desentrañando los malvados planes de Quién-tú-sabes.

Entrando en materia, el segundo título de la saga que ve la luz en Wii se presenta como una leve evolución de su anterior entrega, Harry Potter y la Orden del Fénix. A nivel gráfico ha mejorado ligeramente, y en el plano jugable encontramos algunos interesantes añadidos. Siempre sin salirnos demasiado de lo que marca el guión de la película.


Regreso a Hogwarts

Se puede decir que el juego, como toda adaptación que se precie, gira alrededor del argumento central de la película. No obstante, sí que se permite ciertas licencias al poner en boca de los personajes frases y referencias a elementos que no salen en el film, pero que sí son recurrentes en las obras de Rowling. Desgraciadamente, parece que EA no da con la clave de lograr el equilibrio entre narrativa y jugabilidad. A pesar de las frecuentísimas escenas de vídeo, este videojuego no es capaz de contarnos de una forma inteligible la historia del sexto curso de Harry Potter, y si no has visto la película o leído el libro muy difícilmente serás capaz de seguir el argumento. Por si fuera poco, su final es poco respetuoso con el final del libro, inventándose enemigos con tal de darle algo más de acción y frenetismo a los últimos compases del juego.

La mayor traba a la hora de contarnos la historia reside en los propios personajes. Debo decir a su favor que el doblaje en español es sensacional, manteniéndose a la mayoría del reparto en el juego. Harry, Ron, Hermione, Dumbledore, Snape... Todos ellos conservan las voces que tan familiares nos son (al menos desde que se les decidió cambiar a un tono más grave para decir adiós a su infancia). Sin embargo, las animaciones en pantalla resultan robóticas y la expresividad facial brilla completamente por su ausencia. Diré tajantemente que el modelado de los personajes es lo que más desmerece un apartado gráfico que en todo lo demás cumple con creces.


La ambientación del castillo ha sido cuidada al detalle, siendo éste un escenario grandísimo, laberíntico, y que se nos hará muy familiar a los que nos hemos tragado todas las películas del joven mago. Por desgracia, y por alguna razón que desconozco (argumentarán que por falta de memoria en la consola), el castillo parecerá siempre estar vacío. Veremos muy pocos estudiantes caminando por sus pasillos, como mucho uno o dos, y no podremos hablar con la mayoría de ellos. Esto no tiene excusa, en la versión Wii de Bully los escenarios no eran más pequeños y su colegio estaba rebosante de vida. ¿Por qué nos presentan a estas alturas un Hogwarts vacío? Y las caídas puntuales de framerate se mantienen del juego anterior, achacadas, según mi compañero Tildom, a los tiempos de carga camuflados.